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18/10/2017
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La Primera guerra mundial de las palabras

Nuestros soldados "abaten”, ellos “asesinan”


AUTOR:   GRUPO ANTIMILITARISTA TORTUGA


Tras la primera entrega sobre juegos de palabras y lenguaje de diseño en los medios de comunicación ¿Por qué en Irán hay “régimen” y en Afganistán “gobierno”?, aprovechamos la enésima muerte de un soldado español en Afganistán para mostrar otro interesante truco que el poder emplea para manipular.

Según el lenguaje de los medios de masas, los militares españoles son siempre eso, militares, soldados, en algunas ocasiones funcionarios del estado, trabajadores como otros cualesquiera con el plus de una mayor abnegación al servicio “de todos”. A pesar de que todos y cada uno de ellos trabajan en una organización armada cobrando un sueldecito medio que se convierte en las misiones bélicas en el extranjero en una cantidad que ya desearía para sí cualquier otro funcionario público, y de que un porcentaje nada desdeñable de los efectivos está conformado por personas extranjeras procedentes de países pobres, nunca oirán el término “mercenarios” que podría corresponderles en justicia semántica y otros tipos de justicia.

En cambio las tropas que se le oponen en guerras asimétricas como la de Afganistán nunca están conformadas por militares o soldados, ni siquiera de guerrillas. En el mejor de los casos son “insurgentes”, aunque lo más corriente sea llamarles directamente “talibanes” (que traducido a lo que entiende el común de los mortales que ha visto ya muchos telediarios y leído mucho El País y el ABC significa algo así como “fanáticos e incivilizados islamistas con barba y turbante que se dedican a ponerle burka a las mujeres”). En ocasiones como la que acabamos de contemplar se les llega a llamar directamente "terroristas". Como si no fueran ellos los invadidos y sus civiles los que mueren a paladas “por error” en los bombardeos brutales de nuestra aviación aliada. Encima de cuernos, penitencia…

El mercenario colombiano al servicio del estado español que perdió su vida anteayer en Afganistán en una operación militar en la que también perdieron su vida al menos tres militares insurgentes afganos fue, según el criterio casi unánime empleado en la prensa española, “asesinado”. En cambio, los afganos fallecidos fueron “abatidos”, “muertos” o “dados de baja” –según el medio- por nuestras tropas, las cuales lo hicieron, según nos comenta por ejemplo el diario La Razón en “venganza” por la muerte del colombiano. Hay que entender que este diario aprueba y se enorgullece de dicha actitud vindicativa tan lejos del espíritu de las "misiones de paz" que nos propone la propaganda del gobierno. No pensamos que a nuestros y nuestras lectoras se les escapen las diferentes connotaciones de los términos empleados, unos de los cuales transmiten conceptos de legalidad y legitimidad, mientras que el otro -“asesinado”- pretende afirmar con crudeza la miseria moral en la que vive “el enemigo”.

Y no es que nos resulte inapropiada la palabra “asesinar” aplicada al hecho de que a una persona se le arrebate su vida por medios violentos en el transcurso de una operación bélica. Lo que nos ofende es el doble rasero. En tal caso empleémosla siempre. Tan asesinado fue el mercenario colombiano como los tres militares insurgentes afganos. Y no digamos nada del civil afgano que fue acribillado hasta la muerte hace pocos días por soldados del ejército español sólo porque tenía prisa y trataba de adelantar con su motocicleta a un convoy de vehículos militares. Para este hombre (también hirieron a otro que iba de paquete en la moto) que ni siquiera participaba en la guerra y que fue -podemos decir sin duda- asesinado por nuestras tropas, no habrá ministras que vayan a averiguar qué pasó ni a trasladar su cadáver, no habrá emotivos funerales de estado, no habrá telediarios que loen su figura hasta aburrir, no será primera página de ningún periódico durante varios días y nadie enjuiciará al culpable o culpables de su muerte.

Porque igual que pasa con las palabras, hay asesinados de más categoría que otros…


Para leer otras entradas de esta Primera guerra mundial de las palabras, pinche aquí.

La Primera guerra mundial de las palabras es una iniciativa de Palestine Think Tank y Tlaxcala.

Los autores que deseen participar pueden enviar sus textos a contact@palestinethinktank.com y a tlaxcala@tlaxcala.es.


Fuente: Nuestros soldados "abaten”, ellos “asesinan”

Artículo original publicado el 6 de febrero de 2010.

Sobre el autor

URL de este artículo en Tlaxcala: http://www.tlaxcala.es/pp.asp?reference=10122&lg=es


LAS FICHAS DE TLAXCALA: 06/03/2010

 
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