HOME TLAXCALA
la red de traductores por la diversidad lingüística
MANIFIESTO DE TLAXCALA  NOSOTR@S  LOS AMIGOS DE TLAXCALA  BUSCADOR 

AL SUR DE LA FRONTERA (América Latina y Caribe)
IMPERIO (Asuntos globales)
TIERRA DE CANAÁN (Palestina, Israel)
UMMA (Mundo árabe, Islam)
EN EL VIENTRE DE LA BALLENA (Activismo en las metrópolis imperialistas)
PAZ Y GUERRA (EEUU, UE, OTAN)
MADRE ÁFRICA (Continente africano, Océano Índico)

ZONA DE TIFONES (Asia, Pacífico)
KON K DE KALVELLIDO (Diario de un kurrante)
LIMPIAMENINGES (Cultura, comunicación)
LOS INCLASIFICABLES 
LAS CRÓNICAS TLAXCALTECAS 
LAS FICHAS DE TLAXCALA (Glosarios, léxicos, mapas)
BIBLIOTECA DE AUTORES 
GALERÍA 
LOS ARCHIVOS DE TLAXCALA 

23/10/2017
Español Français English Deutsch Português Italiano Català
عربي Svenska فارسی Ελληνικά русски TAMAZIGHT OTHER LANGUAGES
 
Media Europa vapulea a Grecia y a otros Estados con déficit elevado. Los bancos pueden estar más que contentos con esta situación

Deuda pública: sangrando a los cerdos


AUTOR:  Elmar ALTVATER

Traducido por  Javier Fdez. Retenaga


La crisis financiera de los bancos privados se ha convertido en una crisis fiscal de los Estados soberanos. En el norte de Europa, los bancos que han especulado de una manera feroz han llevado a los apenas 300.000 islandeses al borde de la bancarrota. El Estado ha sido quien los ha rescatado sufragando las pérdidas. Pero ya no son los bancos, ahora es el Estado el que está altamente endeudado, y la ciudadanía es quien tiene pagar los costes. Seguro que no lo permitirían si se les consultara en referéndum.

En el sur de Europa, en Grecia, no han sido los bancos griegos sino las multinacionales de Alemania, EE. UU., Gran Bretaña y Suiza las que han financiado una deuda creciente del Estado. Goldman Sachs y otros integrantes de la “banking community” internacional echaron una mano para que éste pudiera contraer cada vez más deudas. ¿Por qué? Porque el Estado griego, en pago de la deuda, se encargaba de derivar un flujo constante de dinero de la renta nacional hacia los prestamistas de los centros financieros mundiales.

Una cifra demasiado pequeña

El endeudamiento de los Estados es muy lucrativo para los bancos y su séquito de agencias de calificación, consejeros y abogados. Se tituliza la deuda, se empaqueta en productos financieros estructurados y luego se negocia provechosamente con ella en los mercados globales. Quienes operan en los centros financieros mundiales anuncian ganancias multimillonarias. Y la ciudadanía se pregunta de dónde puede proceder esa cantidad de dinero, tras una crisis financiera cuyas pérdidas le han costado cientos de miles de millones de euros. La respuesta es: de Grecia, idiotas, aunque no sólo de Grecia. Con un 2,5% del producto interior bruto de la UE, la cifra sería demasiado pequeña.

Pero hay otros cochinillos que sacrificar, los países mediterráneos llamados —en lenguaje oficioso— PIGS(*) (Portugal, Italia, Grecia y España) y algunos otros en el mundo. Sin su deuda no podría florecer el lucrativo modelo de negocio de los bancos. La cartera de valores de unos no puede existir sin el endeudamiento de los otros. Es una sencilla mecánica de saldos. Pero para que los títulos de crédito conserven su valor, la deuda ha de irse pagando regularmente. De lo contrario, los títulos se vuelven tóxicos. Por eso, cuando surgen dudas sobre el cobro puntual de la deuda, el pánico se adueña del “juego bursátil de la moderna bancocracia” —como lo llamó Karl Marx hace 150 años— y algunos medios pierden el norte, como el magazín muniqués Focus, para el que la decadencia de Grecia comenzó hace 2.000 años. Ése es, no obstante, el momento para que intervengan las agencias privadas de calificación de riesgo. Rebajan el rating y los banqueros ya pueden cargar a los intereses de la deuda una prima de riesgo, el “spread”. De este modo el riesgo aumenta las ganancias de los bancos. Por contra, la deuda del Estado se vuelve cada vez mayor.

Ya sucedió en Argentina

La deuda pública es así pues la materia prima de la que proceden los beneficios de los bancos, siempre que los Estados puedan pagar. Los gobiernos pueden satisfacer el pago de la deuda mejor que los deudores privados, ya que disponen en exclusiva de la facultad de recaudar impuestos y pueden recortar el gasto público. Para ello, bajo la presión externa de la UE o siguiendo las directrices del FMI, recortan los salarios de los funcionarios públicos, reducen los gastos sociales o las inversiones en infraestructuras, y disminuyen la renta disponible. Si se ofrece resistencia, los gobiernos pueden echar mano al monopolio de la violencia que tiene el Estado y sacar la policía a la calle. Los mecanismos mercantiles de la doctrina neoliberal se ponen así en práctica mediante la represión.

Así es como ha sucedido cientos de veces en la historia reciente de la economía capitalista mundial. ¿Por qué habría de ser distinto en la Grecia de 2010 que en la Argentina de 2001? ¿Porque lo exige el espacio europeo de cooperación? En tal caso, las reglas de Maastricht habrían tenido que ser diferentes; al menos, habría que haber coordinado la política social y salarial. Pero no se hizo, y así es como ha sido posible que en 2008 Alemania sola haya alcanzado un superávit comercial con los PIGS de 47.000 millones de euros. A partir de ahí y de otros negocios se ha generado una deuda de estos Estados con los bancos alemanes de 550.000 millones de euros, 43.000 de ellos correspondientes a Grecia. De manera que los bancos alemanes obtienen buenas ganancias de los mediterráneos PIGS.

Reglas que nos llevan al desastre

Los bancos suizos también están en el ajo. Custodian 16.400 millones de euros de dinero negro griego, lo cual explica en parte el déficit de ese país. Durante la crisis financiera los bancos han tenido que amortizar créditos con otros bancos comerciales, y tratan de compensar las pérdidas. Así que nada de tirar piedras al tejado de Grecia, que toda la “banking community” puede salir malparada.

El dinero barato que las arcas públicas y el Banco Central Europeo han puesto a disposición de los bancos, lo utilizan éstos para adquirir los bonos del tesoro que los Estados han tenido que emitir para financiar los inmensos costes de su rescate. Y ahora los bancos, en lugar de títulos privados devaluados, tienen en cartera valiosos títulos de deuda pública con los que poder hacer buenos negocios. Los Estados —los contribuyentes, en definitiva— son quienes pagan la elevada factura.

Sucede como en una tragedia griega. Todos son empujados por el destino —por los mercados financieros, en este caso— y han de seguir reglas que los conducen al desastre. ¿Echar una mano a Grecia? Algo así se consiguió en la unión monetaria alemana del 1 de julio de 1990, ya que a continuación, en octubre del mismo año, se produjo la unificación de los dos Estados; eso fue posible gracias a un sistema de compensación financiera entre el este y el oeste. Por el contrario, en la Europa de Maastricht, fundada poco después, cada Estado depende de todos los demás y, sin embargo, en las crisis queda abandonado a su suerte. Éste es un defecto de construcción de la “casa europea” que puede llevarla a su desmoronamiento. Con el Tratado de Lisboa, en diciembre de 2009, ese defecto no se corrigió, sino que fue ratificado. La tragedia sigue su curso.

NOTA

(*) Cerdos, en inglés. (N. del T.)

http://www.onepennysheet.com/wp-content/uploads/2009/11/goldmansachs090803_560.jpg


Fuente: Schweizer Wochenzeitung (WOZ) - Öffentliche Verschuldung: Geschröpfte Schweine

Artículo original publicado el 4 de marzo de 2010

Sobre el autor

Javier Fdez. Retenaga es miembro de Rebelión y de Tlaxcala, la red internacional de traductores por la diversidad lingüística. Esta traducción se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar al autor, al traductor y la fuente.

URL de este artículo en Tlaxcala:
http://www.tlaxcala.es/pp.asp?reference=10152&lg=es


 


LIMPIAMENINGES: 13/03/2010

 
 IMPRIMIR ESTA PÁGINA IMPRIMIR ESTA PÁGINA 

 ENVIAR ESTA PÁGINA ENVIAR ESTA PÁGINA

 
VOLVERVOLVER 

 tlaxcala@tlaxcala.es

HORA DE PARÍS  10:14