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20/10/2017
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Un baile de primavera para Radio África Internacional


AUTOR:  Vladislav MARJANOVIĆ

Traducido por  Javier Fdez. Retenaga


¡Mirad, aquí estamos!

Desde hace cuatro años, Radio África Internacional celebra su aniversario siguiendo la más genuina tradición vienesa: con un baile. De esa manera se adorna la tradicional temporada de baile de la capital austríaca con un acto social más, mostrándose además un signo de algo muy caro a las autoridades austríacas: la integración. El baile de primavera se desarrolla en un ambiente festivo, en grandes palacios y hoteles de renombre, y en presencia de un político invitado de honor —aunque no sea de primer nivel—; todo igual que el tristemente célebre Baile de la Ópera de Viena, con mucha pompa, danza, música, animación, pases de modelos y elegantes trajes africanos. Es por lo demás una buena ocasión para recordar de esa manera a la opinión pública que Radio África Internacional (y con ella la comunidad africana) existe, y que la integración a pesar de todo funciona, al menos en las fiestas. También se reforzará la esperanza de la radio finalmente reciba el próximo año un apoyo financiero suficiente para convertirse al fin en un medio profesionalizado. Se puede soñar un poco, al menos por una noche.

   

¡Que continúe el espectáculo!

Por desgracia, la magia se desvanece al día siguiente. Una vez más se comprobará que las lujosas, pomposas y caras celebraciones anuales no contribuyen ni a obtener apoyos serios ni a incrementar la popularidad de la Radio. La dirección de Radio África Internacional es perfectamente consciente de ello. Sin embargo, insiste en tratar de atraer la atención del público con el Baile de Primavera, ya que al público le gusta el espectáculo y las autoridades públicas parecen más dispuestas a gastar una suma mayor de una sola vez, en “eventos” ocasionales, que a invertir de manera duradera en la construcción profesional de una radio especializada en África. Pero hay que entenderlo. Vivimos en una época en que el espectáculo tiene más valor que la labor informativa seria. ¡Que continúe el espectáculo! No los medios, sobre todo aquellos que han surgido “desde abajo”. Cuestan demasiado y pueden caer en la tentación de ser críticos. Naturalmente, esto no es nada grato, pero no por ello se les aplicarán los métodos de los sistemas totalitarios de antaño. En lugar de prohibirlos y perseguirlos, basta con mantenerlos al borde de la existencia. El público tiene la mente embotada por el continuo bombardeo de información procedente de los grandes medios, y pocos se toman el esfuerzo de prestar atención a medios más pequeños. Su alcance es por lo demás corto y, tras la supresión de la onda media, aún más reducido. Las emisiones de FM, empleando los medios clásicos, sólo se reciben dentro de un área limitada. Otra cosa es, naturalmente, que se reciba por Internet. Pero ¿quién dispone del equipo necesario medios para recibir esas emisiones? En suma, los medios pequeños tienen que apañárselas con esta situación. Si son capaces de hacerlo, no harán otra cosa que vegetar; si no, ya pueden ir echando el cierre. Nadie se alterará por ello. La opinión pública, menos que nadie.   

Baile de Primavera de África 2010: Sandra Frauenberger (Partido Socialdemócrata de Austria), concejala de Integración, Igualdad, Protección de los consumidores y Personal, pronunciando su discurso con motivo de la concesión del premio a “miembros de la comunidad africana por méritos especiales”. Foto Paul van Duke

No es fácil para Radio África Internacional sobrevivir en estas condiciones. Como las subvenciones públicas son insuficientes, sus dirigentes tratan de conseguir los anhelados fondos con actividades no necesariamente periodísticas: con la producción de emisiones que se ponen en venta o se elaboran por encargo de organismos públicos o instituciones, pero también con la organización o participación en festejos, prestando equipamiento técnico a otros organizadores de actos o grupos musicales, o con la venta de productos africanos (también productos alimentarios, bebidas y textiles) en puestos propios montados en fiestas diversas. “Tengo que prostituirme”, se quejaba el director de Radio África Internacional, Alexis Nshimyimana-Neuberg, un día de septiembre de 2009 al autor de este artículo. ¡Qué triste es escuchar estas palabras en boca de alguien que fundó Radio África Internacional hace trece años, que emite hora y media diaria en varias lenguas, que tiene un programa en televisión sobre África (“Okto”) y edita una publicación periódica (“Tribüne Afrikas”), y que, entre otras cosas, se dedica a divulgar en Austria una imagen positiva de África!

 

                   
Uno de los premiados: Dr. Kwame Opoku (Unido). Foto Paul van Duke

¿Dónde están los mecenas africanos?

¿Quién entonces prestará ayuda a Radio África Internacional para salvarla de ese destino? El sector público está claro que no. Cuenta para ello con pocos medios y, también, poca voluntad. ¿Los Estados africanos? En teoría, dispondrían ahí de una oportunidad para reforzar sus relaciones con el público europeo. Más aún si tenemos en cuenta que las representaciones diplomáticas africanas son demasiado pobres para crear instituciones culturales en el extranjero y que la inauguración de centros culturales panafricanos para la Unión Africana no se cuenta entre sus prioridades. Pese a todo, Radio África Internacional ha tratado de animar a los representantes diplomáticos africanos acreditados en Viena a prestarle apoyo. El 14 de octubre de 2005 hubo un encuentro en la Escuela Diplomática de Viena con los representantes diplomáticos africanos en Austria. Todos los presentes apoyaron efusivamente la iniciativa de Radio África Internacional... y en eso quedó todo.

Todo indica que las instituciones estatales y las fundaciones de los partidos políticos no tienen ningún interés real en promover el desarrollo de Radio África Internacional. ¿Les habría ido mejor con gente del mundo de los negocios, sobre todo con africanas y africanos adinerados? Apoyar una iniciativa de interés público, que representa una suerte de voz de África en Europa, sería para ellos una oportunidad de hacerse con un nombre, y no sólo en cuanto empresarios, sino también como mecenas. En cuanto tales podrían incluso pasar a la Historia. Sin embargo, hasta ahora ninguno ha abierto la boca. Pero ¿acaso se ha dirigido Radio África Internacional a ellos?

 

El peligro de suicidio moral

Se dice que una casa se empieza por la base y no por el tejado. Lamentablemente, Radio África Internacional no ha seguido este dicho. En lugar de asegurarse el capital inicial necesario para montar la radio, primero la fundaron y sólo después empezaron a buscar patrocinadores. Esto ha tenido sus consecuencias. Aún hoy la radio tiene que arreglárselas con las pequeñas donaciones que se le conceden ocasionalmente.

Por desgracia, este procedimiento no es el más apropiado para crear un órgano de comunicación profesional, con unos trabajadores que cuenten con la experiencia y los conocimientos específicos necesarios. Se confiaba sobre todo en que la buena disposición de estudiantes que trabajaran se manera voluntaria. Pero la dedicación voluntaria nunca es duradera y el constante vaivén de periodistas y redactores no asalariados ha provocado una consecuencia que se mantiene en el tiempo: por lo general, el nivel no ha pasado de ser diletante, propio de principiantes.

Esto es más lamentable aún si tenemos en cuenta que Radio África Internacional contaba con las condiciones adecuadas. Trabajaba en el área germanoparlante, donde las informaciones sobre África son aún más escasas que en las zonas de habla inglesa o francesa; se concibió como un medio multilingüe e incluso fue capaz de avanzar en dirección al este y sudeste de Europa, sus emisiones eran variadas y con una presentación innovadora.

Sin embargo, nada de esto fue suficiente para atraer la atención de los potenciales patrocinadores. Con su participación en diversas campañas políticas oficiales pudo quizás asegurarse alguna limosna, pero de ese modo minó su credibilidad. En lugar de preservar su independencia y espíritu crítico, se fue transformando cada vez más en un altavoz complementario de los planteamientos políticos dominantes en torno a la integración. Su crítica social se ha limitado a los excesos policiales con los inmigrantes africanos, y su única reivindicación social la lucha contra el racismo, siempre con “corrección política”, aplicada también al pasado. Dado que la dirección de la radio se ve a sí misma como representante de los intereses de una comunidad africana entendida como la conformada por las personas de piel negra, desatiende la información crítica sobre su continente, adoptando en su lugar como tarea primordial la difusión de una “imagen positiva” de África. Pretende a toda costa mostrar a la opinión pública que también en África hay personas (de piel negra) con éxito, y no vacila en organizar actos de homenaje a políticos africanos (cumpleaños de Mandela) o a jefes de Estado de origen africano (festejo de la investidura del presidente estadounidense Obama en la American House de Viena). Se rechaza por contra cualquier información que ponga de relieve la amarga realidad de África, ya que ofrece una “imagen negativa”. De esta manera, la dirección de Radio África Internacional se encamina hacia el periodismo propagandista característico de los sistemas totalitarios de antaño, para los que el criterio supremo era el color de la piel, cometiendo así su propio suicidio moral.

Para una nueva primavera

¿Hay alguna oportunidad de escapar a este destino? Si la dirección se atreviera a retomar los principios de la ética periodística, sería quizás aún posible. Pero esto exigiría un cambio radical en la concepción de la radio, que debería elegir entre el show business y el periodismo. Siempre será mejor convertir Radio África Internacional en una empresa organizadora de eventos y abandonar la actividad periodística, antes que continuar con esa actividad so pretexto de practicar un periodismo no profesional. Para mantener viva la radio tampoco   es necesario hacer de anfitrión y “prostituirse” por un poco de dinero, aun cuando se trate de grandes campañas político-culturales, coyunturales y oficiales, pero limitadas en el tiempo, como “Ke nako” (con motivo del campeonato mundial de fútbol en Sudáfrica). Adaptarse a una coyuntura que no está en condiciones de apreciar correctamente el potencial creador de una radio a fin de explotarla eficientemente, no puede sino desprestigiarla.

Un cambio de orientación entraña, sin duda, ciertos riesgos. Pero no tiene por qué significar el fin de su actividad. Por el contrario, podría ser un nuevo comienzo en un ámbito reducido, pero con una base financiera más sólida, que no consista en la publicitación ideológica de África, sino sobre todo en análisis de fondo rigurosos, así como en un compromiso explícito por la humanización de las relaciones sociales. Y tanto más cuanto que lo que sucede en África, debido a los estragos ocasionados por el sistema neoliberal, amenaza con alcanzar a todos los pueblos del mundo, incluidos los de los países ricos. Radio África Internacional perderá quizá con ello el favor de determinados agentes políticos, pero de ese modo se ganará la confianza de una audiencia que la verá como un medio alternativo, independiente, honesto y creíble. ¿No es esto lo que importa?


Fuente: Frühlingsball oder neuer Frühling für Radio Afrika International (Wien)

Artículo original publicado el 17 de abril de 2010

Sobre el autor

Javier Fdez. Retenaga, miembro de Rebelión  y Tlaxcala, la red internacional de traductores por la diversidad lingüística Esta traducción se puede reproducir libremente, a condición de respetar su integridad y mencionar al autor, al traductor y la fuente.

URL de este artículo en Tlaxcala: http://www.tlaxcala.es/pp.asp?reference=10376&lg=es


MADRE ÁFRICA: 23/04/2010

 
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