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24/10/2017
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Hasta ahora se conocían apenas 500 fotos suyas: «Es como encontrar el Santo Grial»

Hallazgo en México de un fabuloso tesoro de 3000 negativos inéditos de Robert Capa sobre la guerra civil española


AUTOR:  Michel PORCHERON


Tras pasar 68 años ocultos, recientemente se han descubierto en México 127 rollos guardados en tres cajas, lo que representa más de 3.000 fotografías inéditas de la guerra civil española, realizadas principalmente por Robert Capa.

Actualmente se encuentran en el Centro Internacional de Fotografía de Nueva York, fundado por el hermano de Capa, Cornell, para examinarlos.   

El Periódico de Catalunya y The New York Times publicaron en sus ediciones del domingo 27 de enero algunas de las instantáneas descubiertas. Las imágenes, algunas de ellas tomadas por Gerda Taro, compañera de Capa, así como por David «Chim» Seymour, muestran combates y escenas cotidianas durante los años de la guerra civil en España. El diario catalán publicó también una foto de las cajas que contenían los negativos.

La curadora independiente, critica y cineasta Trisha Ziff, inglesa radicada en México, convencida de la existencia de estas fotos, investigó durante años, hasta dar con las tres cajas de negativos, a través de los descendientes de un hombre que peleó en la revolución mexicana a las órdenes de Pancho Villa y en los años 30 fue diplomático en el Lejano Oriente y Francia. Se llamaba Francisco Javier Aguilar González.

En 1940 llegaron las cajas a manos del general  Aguilar, que estaba en París. Después fueron olvidadas y halladas nuevamente en los años noventa, tras la muerte del militar en su país, por los herederos que, al principio, no advirtieron la importancia del hallazgo. Fue recién en diciembre de 2007 cuando las tres cajas de negativos, minuciosamente ordenadas y codificadas, fueron enviadas al Centro Internacional de Fotografía de Nueva York, según ha explicado  El Periódico de Catalunya (EPC). El diario precisa que las tres cajas aún se encontraban recientemente en México.

«Es como encontrar el Santo Grial» ha comentado a El Periódico el director del centro, Brian Wallis. «Conocíamos 500 fotos de Capa de la guerra civil y ahora tenemos unas 3.500», añade. El trabajo consiste ahora en determinar cuáles son las fotos hechas por Capa, Taro o Chim, explica Wallis. «Tardaremos en establecerlo (...) pero al final tendremos el panorama completo de lo que hicieron en la guerra civil», pronostica, tal como reporta la AFP.

EPC publico un amplio dossier sobre el descubrimiento de este fabuloso tesoro y dedica su editorial al tema; también publica el testimonio del escritor mexicano Juan Villoro, colaborador de este diario, quien pudo ver el tesoro antes de que saliese de México y explica su historia.


Tony Cenicola/The New York Times

Los rollos incluyen imágenes del frente y de la retaguardia. En las fotografías descubiertas hay una serie sobre la dirigente comunista española Dolores Ibárruri, la Pasionaria, así como fotos de la movilización general de los republicanos de Cataluña (nordeste), días antes de la toma de Barcelona por las tropas franquistas, en enero de 1939, y de personalidades como  Manuel Azaña, María Teresa León o Lluis Companys. Según la primera inspección visual del material, el negativo de la fotografía del miliciano herido de muerte en Cerro Muriano (sur de España)  no está entre las imágenes rescatadas de las cajas perdidas de Robert Capa.  Pero, comenta EPC,  «quizá sí se pueda encontrar el resto del rollo de donde se cortó el negativo de esta fotografía mítica y discutida, con información que permita zanjar definitivamente el debate de si se trata de una víctima real de la guerra como prácticamente demostró el biógrafo de Capa, Richard Whelan­ o de un montaje». «Sería apasionante confirmarlo», suspira Juan Villoro, testigo privilegiado de este descubrimiento.

El análisis del contenido de las tres cajas, anade EPC, puede replantear con todas las precisiones útiles la autoría de algunas instantáneas atribuidas históricamente a Robert Capa, cuando durante los primeros meses de la guerra civil trabajaba conjuntamente con su compañera Gerda Taro. El periodista Arturo San Agustín le dedica a ella un articulo, «La creadora de una leyenda», pues la fotógrafa de guerra fue la primera periodista que murió en un frente de batalla. La aplastó un tanque en Brunete.

«Los periodistas tendemos a contener nuestras emociones. Pero es desde la emoción» escribe el director de EPC, Rafael Nadal, «que revelamos hoy el descubrimiento en México de un auténtico tesoro que revolucionará la historia gráfica de nuestra dramática guerra civil. Las imágenes que The New York Times y El Periódico ofrecen hoy de forma simultánea son solo una pequeñísima muestra del sorprendente hallazgo (…). Nuestro colaborador, el escritor mexicano Juan Villoro, ha sido testigo del proceso. Esto le convirtió en el mejor relator de las peripecias de una vieja caja repleta de trozos del mayor drama del siglo XX español. Eso le permite trasladar toda su emoción a los lectores de El Periódico».  

Escribe Villoro: «No se sabe quién confió, en 1940, las tres cajas a Francisco Javier Aguilar González. México había dado asilo a los republicanos españoles y se aprestaba a recibir prófugos de la segunda guerra mundial. El general ayudaba a recuperar objetos perdidos en el naufragio de la historia. Alguien juzgó que debía hacerse cargo de los negativos tomados en España por Gerda Taro, David Seymour y Robert Capa. Durante casi 70 años las cajas sufrieron los avatares del exilio. Los especialistas las dieron por perdidas. En el 2001 Richard Whelan publicó Robert Capa. The Definitive Collection. El archivo del fotógrafo parecía cerrado. Whelan murió a fines del 2007. Su correo electrónico tenía un mensaje que no llegó a leer. Provenía de México y lo enviaba la curadora y cineasta Trisha Ziff. Algo insólito había ocurrido: tras casi 70 años, más de 3.000 negativos, muchos de ellos de Capa, volvían a la luz».

El hallazgo

Según Villoro, la familia de Aguilar ignoraba que había salvado «un excepcional pasaje de la fotografía. Es posible que también él ignorara el alcance de esos negativos y los conservara como una muda obligación hacia el pasado».
Ahora, las obras pertenecen a los herederos de los fotógrafos y deben ser conservadas en condiciones especiales, por eso fueron enviadas al Centro Internacional de Fotografía de Nueva York. «Los negativos despedían un aroma a nitrato pero están en muy buen estado», afirma Ziff.
Para proteger su obra, Chim y Capa fundaron la Agencia Magnum en compañía del francés  Cartier-Bresson. Tenían una clara idea de la conservación de negativos, pero no pudieron hallar los de la guerra civil.
Chim viajó a México en el Sinaya para cubrir el desembarco de los refugiados españoles, y Capa, norteamericano de origen húngaro, estuvo en el país en 1940. «No se sabe» añade Villoro «si buscaron ahí las fotos de España o si hablaron del tema con su impresor, Emerico Weisz, quien vivía en México, casado con la pintora Leonora Carrington». «Mi hipótesis es que pensaron que eso se había perdido para siempre y dejaron de buscarlo», comenta Wallis. «¿Quién podía suponer que el tesoro se había salvado gracias al mexicano que domó un caballo para la hija del emperador japonés?», escribe el escritor mejicano.

«Vi las cajas»

«Vi las cajas en compañía de Ziff, poco antes de que ella las llevara a Nueva York». «Aquí se narra la historia del exilio» comenta Ziff. «Estos negativos son refugiados. Aparecieron en México por una razón política, el asilo que se dio a los perseguidos. Por eso es tan importante que se haga una exhibición aquí». Wallis coincide: «México jugó un papel crucial en esta historia: fue el sitio de refugio para una Europa que se desgajaba: es muy importante que las fotografías se muestren en México y en España».

«Queda el sueño de las fotos que se salvaron y hablan de la sinrazón de la guerra. Tres rebeldes murieron para transmitir ese mensaje. Sus imágenes no dejan de luchar», concluye Juan Villoro.


La Batalla de Rio Segre, fotos de Robert Capa, cortesía de Cornell Capa/Magnum Photos


Fuentes: El Periódico y agencias

Artículo original publicado el 29 de enero de 2008

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LOS INCLASIFICABLES: 29/01/2008

 
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