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21/09/2014
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La organización de Cooperación de Shangai apoya a Rusia


AUTOR:  Danielle BLEITRACH

Traducido por  Caty R.


El 28 de agosto de 2008, la Organización de Cooperación de Shangai (OCS) se reunió en Dushanbe, la capital de Tayikistán. Teniendo en cuenta el contexto internacional, en el Cáucaso pero no únicamente, el resultado de esta reunión se espera con interés. La primera noticia que llegó, transmitida por Le Figaro online, era realmente importante: «China y los demás países asiáticos aliados de Moscú en la Organización de Cooperación de Shangai, han adoptado una ‘posición unida’ sobre las actuaciones de Rusia en Georgia», declaró con satisfacción, en Dushanbe, el presidente ruso Dmitri Medvedev.

«Estoy seguro de que la postura unida de los Estados miembros de la OCS será un éxito internacional y espero que sirva como un claro mensaje para quienes tratan de convertir lo blanco en negro y justificar esta agresión», declaró el presidente, con referencia al ataque del ejército georgiano a la región separatista de Osetia del Sur en la noche del 7 al 8 de agosto.

La OCS agrupa a China, Rusia y cuatro de las cinco ex repúblicas soviéticas de Asia Central (Kazajistán, Kirguizistán, Uzbekistán y Tayikistán), y es la mayor organización regional del mundo. Sin embargo su tamaño, la magnitud de su población y sus intereses económicos y estratégicos, ¿podrán contrarrestar a la Alianza Atlántica y su agresividad?

¿La Organización de Cooperación de Shangai puede convertirse en una respuesta a la OTAN?

En un artículo reciente, del 15 de septiembre de 2007, dos investigadores (1) planteaban la cuestión de la evolución de la OCS tras las maniobras conjuntas que efectuaron entre el 8 y el 17 de agosto de 2007, un ejercicio antiterrorista denominado «Misión de Paz 2007», que movilizó a unas 6.500 personas y 90 aviones aportados, por primera vez, por todos los países miembros. ¿Estábamos presenciando el nacimiento de una OTAN euroasiática?

En aquel momento respondieron que a pesar de las grandes maniobras la OCS se encontraba muy lejos de semejante objetivo y que se trataba, para los países agrupados en la organización, de supervisarse entre ellos tanto como de constituir una unión defensiva frente a las maniobras estadounidenses. Sin embargo, la situación actual, los tejemanejes estadounidenses y la forma en la que EEUU y sus aliados europeos intentan dinamitar las naciones, invitan actualmente al planeta, por todas partes, a la formación de bloques regionales que claramente podrían acelerar las agrupaciones militares. Así es en el caso de la Organización de Shangai, pero también en América Latina se perfila una unión militar defensiva. Hay cinco factores que podrían desempeñar un papel acelerador en la constitución de uniones militares:

1. Kosovo. La autoproclamación de este Estado mafioso apoyado por Estados Unidos, ha logrado inquietar un poco más a los rusos, ya prevenidos por la instalación en Europa del proyecto de escudo antimisiles de Estados Unidos. Europa aparece cada vez más sometida y a remolque de la OTAN, como se confirmó en la Cumbre de Bucarest. La adhesión del presidente francés al liderazgo estadounidense también ha revuelto la situación. Nos encontramos ante una situación paradójica que, de hecho, debilita a la OTAN. Tenemos una Europa cada vez más declaradamente alineada con Estados Unidos y cuyo sistema de defensa está plenamente integrado en el de EEUU. Los que imaginan a Europa como un contrapeso del imperialismo estadounidense deben desengañarse y, por una parte, la actitud de resistencia de los rusos se explica por su convencimiento de que no tienen nada que esperar de semejante Europa. Pero esta Europa sometida también es impotente, dividida frente a las consecuencias del sometimiento, y especialmente reacia a asumir los gastos de la política estadounidense que pretende incendiar la región euroasiática convirtiendo a Europa no sólo en una zona de conflicto, sino además de conflicto nuclear. El objetivo es tan tremendo y el peligro tan enorme que nos enfrentamos a un nuevo equilibrio del terror. La instalación de los misiles en Polonia sólo puede reforzar ese estatuto abominable. Los europeos presentan muchas propuestas altisonantes pero permanecen paralizados frente a los riesgos.

2. Otro factor que hay que tener en cuenta en relación con la OTAN es el carácter casi mafioso del entramado militar industrial que se esconde tras la organización. Europa no sólo está presa en un pacto militar del que corre el riesgo de ser la víctima, sino también en un sistema de alianzas con auténticas mafias muy peligrosas. «Parece evidente que la corrupción de la OTAN ya afecta actualmente al armamento, los lobbies, países del Este y las conexiones con Estados Unidos, en una degeneración tal que se podría hablar de una especie de mafia erigida en organización de seguridad trasatlántica» (2).

La reunión de Bucarest puso de manifiesto este carácter sin el cual no se entenderían casos como la presidencia actual de Georgia. Ahí tenemos el ejemplo del un presidente totalmente irresponsable e insensato que ya habla sobre el telón de fondo de la bandera europea como para implicar a la Unión Europea en sus locuras belicistas. Tampoco se entendería el papel de Sarkozy y su regreso a la OTAN si olvidamos los intereses del entramado industrial militar francés, que contribuyó a su elección tanto como, probablemente, Estados Unidos, que además le proporcionó el ministro más atlantista en la persona de Kouchner, relacionado con George Soros, y los vínculos político financieros de sus amigos con auténticas mafias que a menudo duplican su nacionalidad y se instalan en los países que sirven de detonantes para las crisis internacionale.s. No olvidemos que dicha imbricación entre los complejos industriales militares y las mafias instaladas en el poder, que mezclan alegremente el tráfico de drogas, armas, y estrechos vínculos con la Alianza Atlántica, no sólo se da en el Cáucaso; en América Latina, el caso de Uribe y Colombia demuestra que se trata claramente de un modelo.

Resultado, la OTAN está desprestigiada y todos los aliados potenciales de EEUU, tanto en el Cáucaso como en Asia Central, se quedaron petrificados por el rechazo de los rusos a ceder al chantaje de los estadounidenses y europeos. Durante un tiempo, Rusia había negociado el estatus, especialmente con la integración de Ucrania y Georgia –sólo «aplazada»- y continuaba con la política de «congelación» del mosaico surgido del colapso de la Unión Soviética. Toda la política rusa consistía en explicar que no habrá solución en Europa sin el acuerdo de Rusia. La provocación georgiana ha cambiado totalmente la situación.

3. Irán. ¿La solicitud de este país para integrarse en la OCS tiene posibilidades de éxito? Existen vinculaciones, por ejemplo Tayikistán, que pertenece a la OCS, y su civilización de tradición «persáfona» está muy cerca de Irán.. Pero lo más probable es que la negociación del estatuto con Ucrania y Georgia tenga como contrapartida un estatuto con las mismas expectativas por parte de Irán. Lo que está ocurriendo en Iraq, la forma en que se están atizando las guerras civiles con vistas a un ataque contra Irán, también es importante. Como lo son, igualmente, los previsibles fracasos de la OTAN en Afganistán y en la crisis de Pakistán. ¿En todo esto Rusia quiere reforzar su papel convirtiéndose en un mediador inevitable en una situación conflictiva?. Es poco probable que asistamos a evoluciones rápidas, pero los lazos se estrechan entre los países amenazados.

4. Frente a los recientes acontecimientos, en América Latina aparecen movimientos dirigidos hacia una defensa militar común, una especie de OTAN latinoamericana. Chávez ha expresado claramente su apoyo a Rusia en el asunto del ataque a Osetia del Sur y ha invitado a una reunión «de amistad y trabajo» a la flota rusa en las aguas del Caribe. Además, los rusos han reanudado relaciones amistosas con los cubanos. En cuanto a las relaciones de defensa de América Latina, están en un magnífico momento con China, cuya fuerza económica y financiera ha conferido autenticidad a la política del establecimiento de las relaciones Sur-Sur..

5. Pero el gran acontecimiento es, sin duda, la forma en que fueron instigados los disturbios y los motines en el Tíbet con el objetivo inmediato de trastornar los Juegos Olímpicos, el rechazo a considerar a China una nación como las demás y la ayuda evidente al movimiento separatista del Dalai Lama. Por añadidura, también se fomentaron revueltas en la frontera entre Khirghizie (un país de Asia Central miembro de la OCS) y China. Sobre el modelo de las revoluciones de colores fomentadas por las ONG de Gerorge Soros, es decir la CIA, Khirghizie conoció la «revolución de los tulipanes»; Ozbekistan y Tayikistán han sufrido agresiones desestabilizadoras parecidas (3).

Así, desde hace varios años las evoluciones de la Organización de Cooperación de Shangai llaman a atención de los observadores occidentales. La organización dirigió, del 8 al 17 de agosto de 2007, la maniobra antiterrorista «Misión de Paz 2007», que movilizó a cerca de 6.500 personas y 90 aviones procedentes, por primera vez, de todos los países miembros.

Algunos analizan el fortalecimiento de la OCS a través de maniobras y ejercicios como la institucionalización de una «coalición antihegemónica» china-rusa abocada a convertirse en una alianza militar, un álter ego euroasiático de la OTAN, que contrarrestaría el poder de Estados Unidos y la OTAN en la cuenca del Caspio y en Asia Central.

La organización de Cooperación de Shangai en torno a una alianza china-soviética

La creación de la Organización de Cooperación de Shangai y su aparente aumento de poder tienen como telón de fondo el fortalecimiento de las relaciones entre la Rusia post soviética y la China popular, establecidas por Deng Xiaoping en una especie de «comunismo de mercado». Tras una cumbre del G7 organizada en Moscú, Boris Yeltsin visitó China, del 24 al 26 de abril de 1996, para poner en marcha una «asociación estratégica» entre ambos países. Se firmaron numerosos acuerdos que concernían a la puesta en marcha de un «teléfono rojo», transferencias de tecnología nuclear, explotación de recursos energéticos, cooperación en industria militar e intercambios comerciales. La búsqueda de socios en Asia Central se tradujo en la firma, el 26 de abril de 1996 en Shangai, de un tratado de seguridad regional que vinculaba también a. Kazajstán, Tayikistán y Kirguistán; así, los cinco países formaron «el Grupo de Shangai» desde 1996 a 2000. Este tratado se refería a las fronteras comunes de los cinco países firmantes (casi 8.000 kilómetros) y constituyó la base de la Organización de Cooperación de Shangai, fundada el 26 de abril de 2001, con la misión de luchar contra el terrorismo y el separatismo. Además de los países mencionados anteriormente, la OCS acogió a Uzbekistán el mismo día de su constitución. En julio de 2005 India, Pakistán e Iraq obtuvieron un estatuto de observadores, como lo obtuvo Mongolia el año anterior, país muy importante pero que rechazó integrarse en la OCS..

Es poco decir que durante los últimos meses Estados Unidos ha multiplicado por toda la zona factores de desequilibrio, no sólo en Asia Central y China, sino también en Irán y Pakistán. Pero la alianza fundamental es la de Rusia y China, en el sentido de protegerse frente a la agresividad de Estados Unidos..

La hostilidad rusa y china contra Estados Unidos durante la crisis de Iraq dio la oportunidad de fortalecer los lazos entre ambas potencias. El 3 de diciembre de 2002 firmaron una declaración conjunta que empieza con un llamamiento al respeto de un «mundo multiplolar» (4).. Desde entonces, la consolidación de este «duopolio» se ha impuesto a los observadores por medio de la multiplicación de hechos y gestos: la exigencia común de un «mundo multipolar» y el estreno de un triángulo diplomático entre Moscú, Pekín y de Nueva Delhi a Vladivostok, en junio de 2005, para materializar esta «visión» del orden internacional; resolución de las cuestiones esenciales de las divergencias fronterizas (el trazado del 97% de los 4.300 kilómetros de fronteras entre China y Rusia está fijado); maniobras militares conjuntas y firma de nuevos contratos de armamento (5); fortalecimiento de la cooperación energética con el compromiso de Moscú de construir dos gaseoductos en 2011. En resumen, China necesita a Rusia para modernizar su ejército y cubrir sus necesidades energéticas; Rusia necesita a China para abrir puertas a su economía (industria de defensa y sector energético) y para permanecer en la carrera tecnológica..

Este tándem ruso-chino también está dirigido a frustrar el «unilateralismo» estadounidense. A raíz de las dificultades de las relaciones entre Rusia y EEUU (endurecimiento de la política interna de Rusia, problemática de las relaciones entre Rusia y Ucrania y Rusia y Georgia, levantamiento en. Uzbekistán) y las relaciones entre China y EEUU (ley del 14 de marzo de 2005, contra la secesión, dirigida contra Taiwán), Pekín y Moscú endurecieron el tono y utilizaron para sus propios fines el marco de la OCS. La cumbre de Astana del 5 de julio de 2005 exigía a Estados Unidos que retirase sus tropas de los territorios de Uzbekistán y Kirguistán, Estados miembros de la OCS. En ese contexto, la presencia del presidente iraní Mahmud Ahmadinejad en la cumbre de Shangai, el 15 de junio de 2006, y la perspectiva de una posible adhesión de Irán a la Organización de Cooperación de Shanghai hicieron aparecer el fantasma de una futura alianza euroasiática, rival de la OTAN y eje político militar de un futuro «siglo altaico» (en referencia al macizo de Altai, cordillera de Asia Central que ocupa territorios de Rusia, China, Mongolia y Kazajistán, N. de T.).. La cumbre de Bishkek del 16 de agosto de 2007 y la maniobra «Misión de Paz 2007» lo confirmaban.

Sin embargo, es probable que aunque Estados Unidos no hubiera multiplicado los ataques, la idea de una alianza política militar realmente seguiría en marcha; todavía en la actualidad China se mantiene prudente (6) y no tienen ningunas ganas de verse implicada en un conflicto con Estados Unidos. China se enfrenta a grandes retos y lleva a cabo su desarrollo con prudencia; y a menudo se le compara con un elefante en equilibrio sobre una tela de araña. Sí, pero es mejor un elefante en equilibrio sobre una tela de araña que un elefante en una cacharrería., que es como aparecen, cada vez más, Estados Unidos y sus aliados europeos.

China quiere la paz y ha utilizado toda su influencia sobre Corea del Norte para que este país renuncie a la nuclearización militar; tampoco es partidaria de la idea de una nuclearización militar de Irán, aunque apoya la nuclearización civil. Los demás países tampoco son más belicistas, incluidos los rusos y las ex repúblicas de Asia Central; todos estos países se ocupan de sus intereses económicos y les importaría muy poco el asunto militar si los estadounidenses y los europeos no jugasen sistemáticamente a la provocación.

Cyrille Gloaguen, investigador del Instituto francés de Geopolítica, señala el carácter económico de la OCS: «A la manera de Kazajistán, las repúblicas de Asia Central ven en esta Organización, sobre todo, la oportunidad de salir del aislamiento y abrir sus mercados hacia Chica, India, Irán y Pakistán. De hecho, la OCS se está convirtiendo en un foro en el que el conjunto de los países de la región, empezando por Irán, India y Pakistán, se esfuerzan por coordinar sus políticas comerciales y energéticas» (7). En el plano militar, la mayoría de los países de Asia Central hacen equilibrios entre las propuestas estadounidenses y las de los rusos, incluida China quien, fiel a su propia estrategia, avanza más fácilmente en el terreno económico que en el político y todavía menos en el militar. Sin embargo, la actitud de Estados Unidos, que no sólo intentó arruinar los Juegos Olímpicos (por las ONG francesas interpuestas) sino que, sobre todo, al armar a la India, desestabilizando a Pakistán y promoviendo las revueltas del Tíbet, obliga a pensar que Estados Unidos no desea la paz en absoluto..

El fracaso cada vez más previsible de la OTAN en Afganistán, el riesgo actual del estallido de Pakistán, así como todas las políticas temerarias de desestabilización llevadas a cabo por EEUU y sus aliados europeos, pueden conseguir que Asia y toda Rusia basculen hacia una unión política militar que al principio nadie quería. Nadie salvo, quizá, Rusia, que ha actuado desde el principio para fortalecer su posición en Eurasia cuando comprendió que Estados Unidos y Europa llevaban a cabo contra ella una auténtica guerra fría, acosándola con maniobras hostiles y ahora, además, nucleares.

Notas

(1) Michel Guenec, Doctor en Geopolítica (París VIII) y Jean-Sylvestre Mongrenier, Investigador en el Instituto francés de Geopolítica (París VIII) e investigador asociado en el Instituto Thomas More, 15 de septiembre de 2007.

(2) Publicado el 2 de abril de 2008 en www.dedefensa.org «La marcha hacia el Este: una estrategia del neoconservador Mccain (+ Lockheed Martin) para formar una mafia llamada OTAN».

(3), Uzbekistán ha respondido con dureza a una desestabilización de este tipo. Tras la condena por Estados Unidos de la masacre de Andijan (valle de Ferghana) el 13 de mayo de 2005, el Presidente uzbeko, Islam Karimov, puso fin a la presencia militar estadounidense en su país (base de Karshi-Khanabad). China y Rusia todavía no han conseguido el cierre de la base aérea de Manas en Kirguizistán (donde están ubicados 1.200 militares estadounidenses desde 2001).

(4) Firmada en Moscú el 1 de julio de 2005, la «Declaración conjunta sobre el orden internacional en el siglo XXI», recuerda la voluntad de ambas potencias de promover un «orden mundial justo y racional, basado en los principios y normas reconocidos universalmente por el Derecho Internacional», así como la primacía de la ONU.

(5) Desde principios de los años 90, la industria rusa abastece el 85% de las importaciones chinas de armamento. Los contratos chinos representan entre el 40 y el 50% de las exportaciones rusas de armamento.

(6) Señalamos a este respecto la negativa de China de adherirse a las estructuras de la OSC y las de la OTSC (Organización del Tratado de Seguridad Colectiva), también muy importante en el plano militar; recordemos que Pekín también rechazó que las maniobras militares fueran patrocinadas conjuntamente por la OCS y la OTSC.

(7) Cyrille Gloaguen, L’Organisation de Coopération de Shanghai, France-Alliance Atlantique, Printemps 2006.



Fuente: http://socio13.wordpress.com/2008/08/28/lorganisation-de-cooperation-de-shanghai-prend-position-par-danielle-bleitrach/

Artículo original publicado el 28 de agosto de 2008

Sobre el autor

Caty R. pertenece a los colectivos de Rebelión, Cubadebate y Tlaxcala, la red de traductores por la diversidad lingüística. Esta traducción se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar a la autora, a la traductora y la fuente.

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PAZ Y GUERRA: 04/09/2008

 
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