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20/10/2017
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En Afganistán, también entre las tropas alemanas aumentarán las bajas, a menos que los políticos cambien al fin de idea


AUTOR:  Hans-Jürgen FALKENHAGEN & Brigitte QUECK

Traducido por  Javier Fdez. Retenaga


El 20 de octubre de 2008, dos soldados alemanes que iban en un vehículo blindado del tipo Munga murieron en el ataque de un resistente afgano. Otros dos soldados resultaron heridos graves. Con ellos, la cifra de soldados alemanes caídos en Afganistán se eleva a 30.

Afghan children wait on a hill to collect bullet casings of German Bundeswehr army soldiers with the International Security Assistance Force (ISAF) near a shooting range in Kunduz October 7, 2008. Chancellor Angela Merkel's cabinet agreed on Tuesday to extend Germany's participation in a NATO peacekeeping mission in Afghanistan and raise the number of troops it can send there by 1,000, a government official said. From Reuters Pictures by REUTERS.En relación con los 3.000 soldados alemanes movilizados en Afganistán, alcanzan ya el 1%. A ellos hay que añadir 100 heridos de gravedad. Habida cuenta de la creciente resistencia de los ciudadanos y ciudadanas afganos, si la guerra no cesa, en el plazo de un año el número de alemanes muertos y heridos podría elevarse a 300.

Pero hasta el momento el Gobierno alemán siempre ha negado que esté librando una guerra. Los soldados alemanes están participando ¡en una «misión de paz»!

En su discurso de homenaje a los dos soldados, el 24 de octubre de 2008, el ministro de Defensa Jung se refirió de repente a los soldados «caídos» en Afganistán. Un término que presupone la existencia de una guerra. Jung reforzó esa idea al decir: «Si no combatimos el terror en Afganistán, el terror vendrá a nosotros».

Hay que justificar de alguna manera ante los familiares y los propios alemanes que se esté librando una guerra a 5.000 km. de distancia de Alemania. Pero esto hace que uno se pregunte qué se les ha perdido allí a los alemanes. También los afganos quieren vivir en paz, como los demás pueblos, y defienden su país contra los ocupantes extranjeros. Éstos, con el falso pretexto de que Afganistán habría sido el responsable de los atentados contra el World Trade Center neoyorquino, en 2001, y de que los EE UU, junto a sus aliados de la OTAN, deben «defenderse», han bombardeado y destruido todo Afganistán y continúan librando una guerra contra la población local.

  Soldiers of the German forces Bundeswehr unload two coffins containing the bodies of two soldiers out of a military plane in Zweibruecken October 22, 2008. The two soldiers and five children were killed during a suicide attack near Kunduz in Afghanistan on October 20. From Reuters Pictures by REUTERS. This handout photo made available by the German Army shows soldiers holding a memorial service for two German soldiers killed in a suicide attack two days earlier at their base in Kunduz, northern Afghanistan on October 22, 2008. The corpses of the two men, aged 25 and 22, will be flown back to their unit in Zweibruecken in Germany's southwestern Saar region. From Getty Images by AFP/Getty Images. This handout photo made available by the German Army shows soldiers holding a memorial service for two German soldiers killed in a suicide attack two days earlier at their base in Kunduz, northern Afghanistan on October 22, 2008. The corpses of the two men, aged 25 and 22, will be flown back to their unit in Zweibruecken in Germany's southwestern Saar region. From Getty Images by AFP/Getty Images.
Kunduz, 22/10/2008. Fotos: Bundeswehr

¿Cuál es el origen del ataque a los soldados alemanes el 20 de octubre de este año? Los 160 soldados alemanes atacados, junto a 60 soldados y policías afganos, acababan de llevar a cabo una brutal operación en un pueblo cercano a Kunduz, supuestamente para acabar con un arsenal. Según dicen los testigos, entraron en las casas rompiendo puertas y ventanas, destrozaron el mobiliario, golpearon a los moradores e incluso dispararon a una mujer y a varios niños y jóvenes ante la sospecha de que llevaban explosivos. Hay testimonios de que en un caso lanzaron granadas de mano al interior de una vivienda antes de entrar.

De ser esto cierto, se trató de una muy «dura» acción, como se dice en la jerga militar; o, dicho con más precisión, del asesinato de civiles, como los ya cometidos cientos de veces desde 2001 por la soldadesca extranjera. El subsiguiente ataque a los soldados alemanes, cuando regresaban a la base, fue una represalia de los talibanes, que no estaban dispuestos a consentir un ataque a su gente. Según fuentes afganas, en la redada en el pueblo no se había detenido a ningún combatiente talibán. Así pues, la orden para el ataque debió de darse una vez que las fechorías de los alemanes fueron conocidas fuera del pueblo.

En honor de los soldados alemanes hay que decir que ese tipo de operaciones brutales han sido y suelen ser llevadas a cabo por tropas estadounidenses y canadienses. Hasta ahora los mandos militares alemanes han tratado de evitar en lo posible ganarse de esa manera el odio de los afganos. El comandante en jefe estadounidense de las tropas de la ISAF estaba muy descontento por ello y había pedido a los alemanes que aumentaran el grado de «dureza» de sus operaciones militares.


Funeral nacional en Zweibrücken, 24/10/2008. Foto Miguel Villagran/AP Photo

Las pérdidas alemanas del 20 de octubre son parte de los 800 soldados de las tropas de la ISAF y la OEF (Operación Libertad Duradera) caídos desde octubre de 2001. De los soldados movilizados en Afganistán, pertenecientes a 40 países, la mayoría de los muertos y heridos se han producido entre las tropas estadounidenses, británicas y canadienses destacadas en el sur. Pero también  polacos, franceses, italianos, checos han sufrido un número relativamente elevado de bajas.

Hasta 2007 fallecieron 475 soldados estadounidenses y 274 de otros países. Sólo desde mediados de 2006, más de 350 soldados de las tropas de la ISAF y la OEF han muerto en combate. Alrededor de 200 más han muerto en Afganistán por alguna otra causa, de forma violenta. Eso sin contar las bajas de los servicios secretos occidentales, de las tropas de mercenarios ni de los voluntarios afganos.

La cifra de heridos entre las tropas de la ISAF y la OEF es cerca del triple, alrededor de 3.000. Con 65.000 soldados movilizados en Afganistán, eso arroja una tasa de bajas de más del 6%. No obstante, a muchos estas cifras de muertos y heridos no les parecen demasiado elevadas. Pero hay que tener en cuenta que el número de bajas ha ido aumentando de forma continua y desproporcionada. Las operaciones se convierten cada vez más en grandes acciones bélicas, por lo que la ISAF y la OEF han de contar con un fuerte incremento de la tasa de bajas en un futuro próximo.

German Bundeswehr army soldier of the International Security Assistance Force (ISAF) and an Afghan National army soldier monitor the area during a joint patrol in Feyzabad, north of Kabul, in this September 21, 2008 file picture. The German lower house of parliament Bundestag will vote October 16, 2008, on government plans to extend its Afghanistan mission and boost the number of soldiers it can send there. From Reuters Pictures by REUTERS.

Puesto que las tropas de la ISAF y la OEF son algo muy distinto de «pacíficos cooperantes», cada vez más degeneran en una soldadesca asesina y destructora, el carácter bárbaro y sangriento de la guerra es cada vez mayor y, con ello, como reacción, aumentan también las represalias de los movimientos de liberación afganos, en particular de los talibanes.

La guerra de Afganistán se concibió desde el principio como una guerra colonial y de conquista para conseguir materias primas y control político, y cada vez más se está convirtiendo en un brutal genocidio. Si bien no existen datos oficiales del número de víctimas afganas, con una población total de 29 millones, tras siete años de guerra se estima que han muerto 4 millones, de los cuales 1.300.000 habrían muerto como resultado directo de operaciones bélicas. La mayoría de las víctimas son pastunes. No se conoce con exactitud cuántos combatientes talibanes y otros partisanos han muerto. Pero sí se sabe que en las guerras de 1991 y 2003 contra Irak se arrojaron en total alrededor de 3.400 toneladas de bombas radiactivas, y que también en Afganistán se han arrojado, desde 2001 hasta hoy alrededor de 1.600 toneladas, cuyos efectos son cada vez más apreciables entre la población civil.

Precisamente en Irak se ha incrementado la tasa de cáncer (¡en determinadas zonas se ha multiplicado por 20!), aumentando también de forma vertiginosa los daños en el sistema inmunitario de la población. También en los hospitales afganos se ha registrado un aumento de las malformaciones entre los recién nacidos debido a la utilización de munición DU (uranio empobrecido) en las «armas anticarro». Munición que, así lo ha querido la justicia, también han provocado víctimas entre los soldados y mercenarios extranjeros allí movilizados. Uno de estos soldados, alemán, cuando advirtió cómo había sido engañado por el Gobierno alemán, el Parlamento y el ejército federal acerca de los verdaderos motivos de la guerra, y tras regresar a casa vio cómo también su mujer daba a luz un niño con el sistema inmunitario dañado, manifestó: «Los señoritos que dirigen nuestro país nos han engañado miserablemente. Ellos o sus hijos son quienes deberían ir a esta guerra a poner en riesgo su vida».

A German Bundeswehr army soldier with the International Security Assistance Force (ISAF) opens fire on a shooting range in Kunduz  in this October 7, 2008 file photo. A suicide bomber hit a convoy of German troops in northern Afghanistan October 20, 2008 killing five children and seriously wounding at least two of the soldiers, a senior police official said. From Reuters Pictures by REUTERS.

Esto hace que nos planteemos la siguiente cuestión: ¿Puede Occidente soportar a la larga un creciente número de bajas entre sus tropas? En primer lugar debemos preguntarnos acerca de la disposición al sacrificio de las tropas occidentales, en particular las de la OTAN. La conocida disposición al sacrifico de los soldados de otra época, que alcanzó su punto más alto entre las tropas nazis alemanas, o entre los soldados del ejército rojo y los partisanos de la Unión Soviética, o también entre los japoneses durante la 2ª Guerra Mundial, no cabe esperarla ni por asomo en ninguno de los ejércitos occidentales. Faltan para ello motivos —auténticos o infundidos— nacionales, religiosos u otros de tipo ideológico capaces de movilizar a las masas.

Hoy no es posible mover a los soldados occidentales a poner en riesgo su vida con frases del tipo: «dulce es morir por la patria o en el campo de honor». Ningún soldado defiende en Afganistán a su patria, a su familia o algún valor convincente. Tampoco defienden la democracia o la libertad. Cuando eso se les dice a personas con capacidad de raciocinio, no podrán evitar sonreírse para sus adentros. Nadie está dispuesto por convicción a sacrificar su vida o su salud por el mundo de los ricos y la «gente guapa», de los plutócratas, de banqueros ávidos de dinero, especuladores y otros «ricachones», y menos aún quienes pertenecen a las castas superiores. La muy baja tasa de natalidad de los países occidentales provoca además una gran presión de las familias para cuidar la vida y no ser carne de cañón en guerras sin sentido.

German Bundeswehr army soldiers of the International Security Assistance Force (ISAF) stand near the site where they discovered an illegal weapon cache near the German army camp in Kunduz, in this September 25, 2008 file picture. A suicide bomber hit a convoy of German troops in northern Afghanistan on Monday, killing five children and seriously wounding at least two of the soldiers, a senior police official said. From Reuters Pictures by REUTERS. Patches on the uniforms of German Bundeswehr army soldiers of the International Security Assistance Force (ISAF) are pictured at a base during a briefing before they leave for a mission in Kunduz  in this October 5, 2008 file photo. A suicide bomber hit a convoy of German troops in northern Afghanistan October 20, 2008 killing five children and seriously wounding at least two of the soldiers, a senior police official said. From Reuters Pictures by REUTERS.

Los habitantes de Afganistán, por el contrario, defienden muy bien la libertad y la vida de sus pueblos, de los pastunes, tadjikos, hazara, uzbekos, turkmenos, baluches, etc. Es cierto que también los soldados de la OTAN tienen algo que defender, pero no para sí mismos. Son más bien los extraordinarios beneficios de los plutócratas, de los superricos, de los banqueros y jugadores en bolsa, de los grandes especuladores, son los grandes sueldos de directivos y políticos los que también han de defenderse en Afganistán. El sueldo no es motivación suficiente para que los combatientes se arriesguen a morir o a quedar inválidos. Un sueldo elevado puede hacer que uno asuma la obligación contractual de participar, por ejemplo en Afganistán, en las operaciones que espera un soldado ordinario, operaciones sin riesgo, en la medida de lo posible. A eso sí estaban y estarán dispuestos los soldados. Pero la realidad está cambiando cada vez más. Afganistán se está volviendo tremendamente peligroso. Y cuando se trata de riesgos, a los soldados no se les paga según el riesgo que asumen, sino según su rango y función. Se da así la paradójica situación de que el complemento por riesgo no tiene nada que ver con el riesgo real a que están sometidos los soldados, ya que la cantidad depende de manera decisiva de la graduación. Y cuanto mayor es ésta, mayor es el sueldo, pero menor el riesgo de morir o de quedar lisiado a causa de un disparo.

En la actualidad, a todos los soldados alemanes destinados a Afganistán se les paga el mismo complemento del sueldo, con independencia de su graduación y función. Pero el monto total de la remuneración depende de su rango dentro de la jerarquía militar, y ahí las diferencias de sueldo base y complementos entre los rangos inferiores, medios y superiores son considerables. Los bien pagados oficiales que dan las órdenes de entrar en acción están sentados tras las líneas del frente, no prestan peligrosos servicios de patrulla. Eso lo dejan a cargo de simples suboficiales y soldados —mucho peor pagados, también en concepto de riesgo—, a los que en casos excepcionales acompaña un teniente o subteniente. Esto provoca descontento en las tropas. En consecuencia, sólo se puede hacer que los soldados arriesguen el cuello asegurándoles que el riesgo es muy pequeño, o bajo la amenaza de castigos y sanciones. Y a la hora de imponer castigos y sanciones, allí están de nuevo los oficiales que perciben los sueldos más elevados y que corren los menores riesgos. Se parece a lo que sucede con los banqueros. En los bancos, los directivos y altos ejecutivos cuentan con sueldos y bonificaciones millonarias, pero suelen hacer responsables de los errores a empleados peor pagados. Éstos son despedidos enseguida.

Y las medallas al valor no son muy apreciadas, al menos en países como Alemania.

Sin duda hay entre los soldados cierto número de jugadores de azar y temerarios, pero son pocos, y también éstos, en situaciones de peligro, tienden a decir «márchate, déjame aquí a cubierto» o, en el combate, «ve tú delante». Esto provoca disputas entre los soldados. Todos piensan que no les va tocar a ellos, que en todo caso le tocará a otro. En tales situaciones, desaparece la camaradería y la solidaridad entre la tropa. Por codicia cualquiera se lleva con gusto sueldos y bonificaciones, es el señuelo de banqueros y especuladores en el capitalismo, pero cuando está en juego la vida la amistad se esfuma. Otro soldado de vuelta de Afganistán dijo, por ejemplo: «He ganado un buen dinero, pero estoy contento de llegar sano y salvo. De lo contrario, el dinero no habría servido de nada».

German Bundeswehr army soldiers of the International Security Assistance Force (ISAF) drives through the village Nagel near Kunduz in this October 1, 2008 file photo. A suicide bomber hit a convoy of German troops in northern Afghanistan October 20, 2008 killing five children and seriously wounding at least two of the soldiers, a senior police official said. From Reuters Pictures by REUTERS.  An Afghan boy runs in front of German Bundeswehr army soldiers of the International Security Assistance Force (ISAF) driving in a Mungo armoured vehicle during a tour for members of the German lower house of parliament Bundestag near Kunduz  in this October 1, 2008 file photo. A suicide bomber hit a convoy of German troops in northern Afghanistan October 20, 2008 killing five children and seriously wounding at least two of the soldiers, a senior police official said. From Reuters Pictures by REUTERS.  A German Bundeswehr army armoured personnel carrier of the 263rd paratroopers unit of the International Security Assistance Force (ISAF) passes the front of a building where a reception commemorating the 18th anniversary of the reunification of Germany took place in Kunduz  in this October 3, 2008 file photo. A suicide bomber hit a convoy of German troops in northern Afghanistan October 20, 2008 killing five children and seriously wounding at least two of the soldiers, a senior police official said. From Reuters Pictures by REUTERS.

En definitiva, los mandos no pueden exigir grandes sacrificios a sus soldados. Cada vez es más difícil presentar la muerte o las heridas de gravedad como producto de un raro y desgraciado accidente, o vender la muerte como algo heroico. También la técnica militar más moderna es cada vez menos útil en una guerra asimétrica, especialmente si también el enemigo cuenta con armas cada vez más modernas. En consecuencia, la moral de las tropas desciende y puede acabar desmoronándose. En una sociedad moderna no se puede engañar a la gente también en asuntos de vida o muerte. Al menos, resulta cada vez más difícil.

En Afganistán se ha llegado ya a ese punto, y será decisivo también para el Gobierno alemán. De ahí la gran conmoción causada por las dos últimas muertes de soldados alemanes en Kunduz, de los que ahora, como en tiempos de Hitler, se dice que han tenido la muerte de los héroes. Pero eso no asegura siquiera una pensión digna para los familiares del difunto, para viudas y huérfanos, pues los gobiernos de los países capitalistas no tienen dinero para ello cuando se trata de simples soldados, sobre todo si es a largo plazo.

A German Bundeswehr army Dingo armoured vehicle of the ISAF forces drives during a patrol in a village near Aybak, north of Kabul, in this September 16, 2008 file picture. The German lower house of parliament Bundestag will vote October 16, 2008, on government plans to extend its Afghanistan mission and boost the number of soldiers it can send there. From Reuters Pictures by REUTERS.  German Bundeswehr army snipers with the International Security Assistance Force (ISAF) take up position on a shooting range in Kunduz, in this October 7, 2008 file picture. The German lower house of parliament Bundestag will vote October 16, 2008, on government plans to extend its Afghanistan mission and boost the number of soldiers it can send there. From Reuters Pictures by REUTERS.  A German Bundeswehr army soldier of the 263rd paratroopers unit of the International Security Assistance Force (ISAF) body searches an Afghan man during a mission to secure the perimeters of a reception commemorating the 18th anniversary of the reunification of Germany, in Kunduz, in this October 3, 2008 file picture. The German lower house of parliament Bundestag will vote October 16, 2008, on government plans to extend its Afghanistan mission and boost the number of soldiers it can send there. From Reuters Pictures by REUTERS.

Muchos dicen ahora que no hay forma de ganar la guerra de Afganistán. Es cierto, a menos que se quiera convertir a Afganistán entero en un desierto y acabar con todos sus habitantes. Según los procedimientos militares normales, la guerra de Afganistán debería concluir con la retirada de las tropas de ocupación. Esto es lo razonable y también lo que exige la situación geopolítica, pues incluso si se bombardea Afganistán hasta arrasarlo, los combatientes de la resistencia podrían seguir operando desde los países vecinos. Y los países vecinos no estarán precisamente encantados de ver a su lado un país devastado por la OTAN; con bombas radiactivas además, lo que representa un gran peligro para su propia población. Por imperativos humanos y civilizadores, hay que poner fin de una vez a esta guerra. En lugar de 65.000 o más soldados, deberían enviarse a Afganistán entre 100.000 y 200.000 cooperantes para ayudar a su reconstrucción, y emplear en esa reconstrucción los miles de millones de dólares que está costando la guerra, pues allí la alternativa es, al igual que en Irak, un país destrozado y un bárbaro genocidio total. La actual amenaza de colapso del sistema financiero y monetario de Occidente también tiene entre sus causas las guerras de Irak y Afganistán, emprendidas en busca de materias primas baratas y nuevos mercados. Los políticos del mundo occidental deberían por ello entrar al fin en razón y, en su propio interés, acabar con esta guerra sin sentido.

A German Bundeswehr army soldier of the International Security Assistance Force (ISAF) monitors the area during a mission as students of a girls peer behind a curtain in Toloqan, west of Kunduz, in this September 25, 2008 file picture. The German lower house of parliament Bundestag will vote October 16, 2008, on government plans to extend its Afghanistan mission and boost the number of soldiers it can send there. From Reuters Pictures by REUTERS.  German Bundeswehr army soldiers with the International Security Assistance Force (ISAF) carry a box at their base in Kunduz October 7, 2008. The sign on top reads 'German corner'. Chancellor Angela Merkel's cabinet agreed on Tuesday to extend Germany's participation in a NATO peacekeeping mission in Afghanistan and raise the number of troops it can send there by 1,000, a government official said. From Reuters Pictures by REUTERS. Afghan national army soldiers sit on a hill near a shooting range used by German Bundeswehr army soldiers with the International Security Assistance Force (ISAF) in Kunduz October 7, 2008. Chancellor Angela Merkel's cabinet agreed on Tuesday to extend Germany's participation in a NATO peacekeeping mission in Afghanistan and raise the number of troops it can send there by 1,000, a government official said. From Reuters Pictures by REUTERS. 

Fuente: Auch die deutschen Truppen werden in Afghanistan zunehmend Kriegsopfer bringen müssen, sollten sich die Politiker nicht endlich eines Besseren besinnen

Artículo original publicado el 26.10.2008

Sobre los autores

Javier Fdez. Retenaga es miembro de Tlaxcala, la red de traductores por la diversidad lingüística. Esta traducción se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar al autor, al traductor, al revisor y la fuente.

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PAZ Y GUERRA: 31/10/2008

 
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