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13/12/2017
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Cui bono?

¿Qué ha pasado en Mumbai?


AUTOR:  Elias DAVIDSSON

Traducido por  Luis Montilla


Ya no existe ninguna duda de que en los últimos días hubo un atentado en Bombay, en el que murieron por lo menos 100 personas. Lo que los grandes medios de comunicación nos cuentan sobre este asunto debe ser contemplado con mucha prudencia; porque muchas de esas informaciones proceden de oscuras fuentes militares y policiales o de “expertos” anónimos. Muchas personas se preguntan que es lo que realmente sucedió en Bombay. ¿Quiénes eran los autores del atentado? ¿De dónde venían? ¿Cuál era su objetivo? ¿Quién los preparó y los financió? ¿Qué consecuencias se pueden esperar a raíz de estos atentados?

En los últimos años fuimos informados sobre toda clase de atentados terroristas, entre otros en Nueva York, Londres, Madrid, Bali y Casablanca- cuyos objetivos quedaban confusos o poco claros, cuyos autores quedaban en la sombra o, según informaban los medios, morían en los atentados, y mediante los cuales no se hacía ninguna reclamación especial. Los verdaderos terroristas por el contrario, por ejemplo en Palestina/Israel reconocen el atentado, son honrados como mártires por el pueblo y representan claras peticiones políticas, que también son reclamadas por medios pacíficos por el pueblo.

Para formular las preguntas correctas sobre los atentados de Bombay, se deberían estudiar los acontecimientos del 11 de septiembre de 2001; porque ofrecen más que ningún otro atentado las claves para descifrar los diferentes ataques habidos en el mundo. En el atentado del 11 de septiembre murieron cerca de 3.000 personas. Aunque este atentado no era el primero en EE. UU. (ya en 1993 explotaron algunas bombas en el World Trade Center), fue el atentado más grande en el país desde hacía 100 años, y no sólo eso, sino que fue el pretexto para tomar medidas políticas y militares por parte de EE. UU., Europa y otros países, medidas que han cambiado nuestro mundo. A causa de estos atentados presuntamente llegados del exterior, los EE. UU. bombardearon Afganistán e incluso intentaron justificar con ellos la guerra contra Irak. Los EE. UU. pusieron a andar al mismo tiempo la conocida como “guerra contra el terror” cuyo objetivo final y duración son desconocidos. En el interior del país se promulgaron numerosas leyes que vulneraban los derechos humanos más elementales y la propia Constitución estadounidense. En los países europeos se aprobaron leyes parecidas que derogan los derechos ciudadanos y que tratan a la totalidad de la población como presuntos criminales.

¿Qué enseñanzas podemos extraer de la investigación de los acontecimientos del 11 de septiembre, que nos puedan ayudar en la valoración de los actuales sucesos de Bombay?

La primera enseñanza es: no confiar en los medios.

La segunda enseñanza es: no confiar en los políticos.

La tercera enseñanza es: En la duda,  preguntarse ¿”cui bono“? ¿Quién se beneficia de un hecho concreto?

Numerosos ciudadanos estadounidenses ya han hecho propio ese axioma del análisis del “terror”: Según las encuestas de opinión cerca de un tercio de los estadounidenses, aproximadamente 80 millones de personas, sospechan que su propio Gobierno estuvo implicado en los atentados del 11 de septiembre. Entre los escépticos se encuentran antiguos altos funcionarios del Gobierno de Bush, oficiales, anteriores funcionarios del servicio secreto y miles de académicos, científicos, ingenieros, pilotos y conocidos actores. Estas suposiciones muestran que a pesar de una violenta propaganda en los medios contra el “terrorismo islámico” y el sistemático encubrimiento de numerosos hallazgos sobre los atentados del 11 de septiembre, estas 80 millones de personas no confían más ni en los medios ni en la clase política.

Que se produjera una gran discrepancia entre la opinión popular y los informes de los medios, no es algo sencillo y lógico. Los ciudadanos normales no se lanzan “en masa” a locas teorías de conspiración, menos incluso a teorías que cuestionan los fundamentos del sistema político dominante. La razón para el permanente gran número de escépticos sobre el 11-S no hay que buscarlo en la psicología profunda, sino en los sencillos hallazgos empíricos como los que pasamos a describir.

1.        Aunque los atentados del 11 de septiembre supusieron la mayor matanza de la historia de los EE.UU., la administración no quiso llevar a cabo la investigación de los hechos.

2.        Ni una persona fue acusada por complicidad en la masacre y ni una fue sentada ante un tribunal.

3.        Las autoridades estadounidenses autorizaron impunemente que importantes pruebas que eran necesarias para la resolución del delito, fueran destruidas, entre otras el acero de las Torres Gemelas y las grabaciones de las declaraciones de los testigos.

4.        Las autoridades estadounidenses no han presentado al mundo ninguna prueba de que el delito del 11 de septiembre tuviera de alguna forma algo que ver con Afganistán.

5.        Las autoridades estadounidenses no se han esforzado especialmente en capturar al presunto cabecilla del atentado, Osama bin Laden. No ha sido acusado de su participación en el 11 de septiembre. La página web del FBI sobre Osama bin Laden no menciona este hecho ni una sola vez.

6.        Las autoridades estadounidenses no han presentado ninguna prueba de que algún terrorista islámico subiera a los aviones que se estrellaron el 11 de septiembre.

7.        Todavía nunca en la historia se habían venido abajo por el fuego rascacielos con estructuras reforzadas con acero. El 11 de septiembre se derrumbaron a plomo tres (no dos) rascacielos, dos después de cerca de una hora de fuego. Una gran parte de los edificios se transformaron en fino polvo mientras caían. Este suceso puede ser únicamente producido por un tipo especial de explosivo. Y de hecho, más de 100 bomberos atestiguaron el uso de explosivos y haber escuchado explosiones. Los expertos reconocieron en la caída del edificio diez señales de una explosión controlada.

Estos hallazgos pueden ser seguidos por cualquier persona a través de una investigación en los medios estadounidenses y en las informaciones oficiales que están disponibles en Internet. Ninguno de los datos mencionados más arriba es especulativo o procede de fuentes secretas. Mientras estos datos se remiten a fuentes públicas, cualquier referencia a estos hallazgos es tachada de “teoría de la conspiración”. El miedo a la verdad adopta rasgos patológicos. Se necesitan más esfuerzos y tensiones por parte de los medios y los políticos dominantes para ocultar al pueblo la verdad de estos acontecimientos. 


Hossein Kazem, Irán

También en Gran Bretaña se supuso que el servicio secreto estaba detrás de los atentados del 7 de julio de 2005. Existen algunos indicios, de los que aquí se mencionarán sólo dos:

  • No se sabe nada sobre el curioso “ejercicio”, que se llevaba a cabo la misma mañana en Londres: La empresa de seguridad “Visor Consultants” simuló, a petición de un “cliente” desconocido, un atentado terrorista que debía desarrollarse en las estaciones de metro en las que se produjo el baño de sangre. Esto declaró en BBC Radio, nervioso y desconcertado, el jefe mismo de la firma de seguridad, Peter Power. Desde entonces ha mantenido silencio y no ha contestado más a los periodistas. Los medios alemanes no dijeron nada al respecto. No se ha llevado nunca a cabo una  investigación  sobre una presunta conexión entre este “ejercicio” y los atentados.
  • Los supuestos autores del atentado, cuatro jóvenes musulmanes británicos, no podrían estar en el metro, porque el tren que les tendría que haber llevado a Euston Station, se había anulado.  Con esto no contaron evidentemente los instigadores. Los jóvenes llegaron tarde a Euston y no pudieron alcanzar las estaciones antes de que las bombas explotaran. La misma mañana, según algunas noticias del mismo día, tres personas fueron abatidas por la policía en las calles de Londres. No se sabe, quién fue disparado. ¿Quiénes eran esas personas? Sobre este suceso se ha mantenido silencio.

Que los gobiernos organizan en secreto operaciones terroristas para acusar a sus enemigos, no es algo nuevo en la historia de la humanidad. Operaciones de este tipo fueron llevadas a cabo en Italia y Bélgica en la década de 1970 con el nombre de Operación Gladio y bajo supervisión de la OTAN, con el objetivo de desacreditar a organizaciones de extrema izquierda. Un ejemplo fue el atentado en la estación de Bolonia. El Parlamento europeo organizó una comisión de investigación para aclarar la Operación Gladio, pero los gobiernos de la OTAN aprobaron que los documentos sobre la misma quedaran en secreto. Estas operaciones se designan “operaciones bajo bandera falsa”. Una recopilación de artículos (en inglés) sobre “operaciones bajo bandera falsa” se encuentra en esta página web:
http://www.aldeilis.net/english/index.php?option=com_content&task=category&sectionid=24&id=257&Itemid=141

Volviendo a los atentados de Bombay, deberíamos plantearnos las siguientes preguntas:

-          ¿Quién estaba interesado en asesinar arbitrariamente a personas inocentes en Bombay? ¿Qué reacciones podían prever los causantes?

-          ¿De dónde provenían las meticulosas informaciones sobre los atentados? ¿Se trata de fuentes de confianza?

-          ¿Quién son exactamente los autores? ¿Cómo fue comprobada su identidad? ¿Quién los ha entrenado y financiado?

-          Se celebrará un juicio? ¿Se puede suponer que los supuestos autores de los atentados de Bombay recibirán un juicio justo y que el juez buscará la verdad?

-          ¿Se consideraban mártires los autores? ¿Sabían que ponían su vida en peligro? ¿Son considerados en alguna parte del mundo islámico como mártires?

-          ¿Podría algún movimiento político utilizar los atentados para sus pretensiones? ¿Tiene este movimiento político una dimensión civil o aliados civiles? ¿Quién ha hecho pública la reivindicación?

-          ¿Estaban los atentados vinculados con alguna petición específica? ¿Quién preparó esa vinculación? ¿Las organizaciones que reivindican el atentado habían planteado ya antes las mismas peticiones?

Merece la pena que cada uno trate de aclarar con las informaciones de los medios estas preguntas y de esta forma extraer algunas claves políticas. Este esfuerzo merece la pena en muchos aspectos.


Fuente: Was ist in Mumbai passiert?

Artículo original publicado el 29 de noviembre de 2008

Sobre el autor

Luis Montilla es miembro de Tlaxcala, la red de traductores por la diversidad lingüística. Esta traducción se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar al autor, al traductor y la fuente.

URL de este artículo en Tlaxcala:
http://www.tlaxcala.es/pp.asp?reference=6518&lg=es

   


ZONA DE TIFONES: 06/12/2008

 
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