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21/10/2017
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El Tercer Mundo se insubordina contra la política de la OMS sobre el uso de los virus de la gripe aviar para producir vacunas con fines de lucro

La ministra indonesia de Sanidad exige dignidad, igualdad y transparencia para todos los países del mundo


AUTOR:   Eva-Maria Föllmer-Müller y Stefan Keller

Traducido por  Manuel Talens


En 2007 la doctora Siti Fadilah Supari, ministra indonesia de Sanidad, publicó en su país un libro muy importante, del cual existe una edición en inglés: It’s Time for the World to Change. In the spirit of dignity, equity and transparency (2008) [1].

En él, Supari describe su lucha contra la OMS y los esfuerzos neocolonialistas desplegados para privar a su país –y también a otros países en desarrollo– de su soberanía, sus derechos y su dignidad. Denuncia que los países industrializados tratan a los países en desarrollo de manera desigual y exige transparencia en la entrega y la posterior utilización de los virus. Describe los esfuerzos del gobierno y de la población de Indonesia para hacer frente a las consecuencias de la gripe aviar y demuestra que tomaron las medidas necesarias para frenar su propagación [2].

Un combate infatigable contra la discriminación de los países en desarrollo

La doctora Siti Fadilah Supari En calidad de ministra de Sanidad de su país, al co­mienzo se atuvo exactamente a las instrucciones de la OMS con respecto a la gripe aviar. Fue entonces cuando percibió la discriminación que los países occidentales infligen a los países en desarrollo.

Por ejemplo, la OMS exigió al gobierno indonesio que proporcionase a la población cantidades suficientes del medicamento Tamiflu para combatir el virus. Con gran esfuerzo, el gobierno obtuvo los fondos necesarios para su adquisición, pero no pudo llevarla a cabo debido a que los países ricos habían acaparado la totalidad de las existencias disponibles (el 90% de la vacuna está en manos de un 10% de la población mundial).

Después de aquella experiencia, la doctora Supari llegó a la conclusión de que su país debía tomar sus propias medidas. En el prólogo de su libro escribe lo siguiente: «El caso de la gripe aviar demuestra que es indispensable defender la soberanía del país y de la República de Indonesia. Pasando por encima de la mayoría de la población, los centros sanitarios que colaboran con la OMS ent­regaron muestras de virus de la gripe aviar (y de otros virus), provenientes de Indonesia, a compañías privadas de los países industrializados, las cuales desarrollaron vacunas a partir de dichas muestras, que después revenden a pre­cios elevados a los países pobres y en desarrollo afectados por tales virus.» (Pág. xi).

Una iniciativa indonesia contra el monopolio occidental de la investigación

Tras una lucha encarnecida, logró por fin poner en marcha un proceso de reestructuración de la administración del sis­tema internacional de salud patrocinado por la OMS y la Asamblea Mundial de la Salud (AMS) que permitirá un tratamiento más igualitario de todos los países y una mayor transparencia.

A raíz de la iniciativa de Indonesia, muchos países todavía más pobres o en desarrollo se unieron a su causa. «Con la esperanza de un mundo más sano y más justo, todos se pusieron de acuerdo en que ninguna nación tiene derecho a explotar a otra (la explotación del hombre por el hombre) cuando está en juego la salud en el mundo. No debe permitirse un sistema que persigue la obtención de beneficios mediante una muy bien calculada comercialización de vacunas fabricadas con virus provenientes de países pobres o en vía de desarrollo y que, al mismo tiempo, cuestiona el derecho de los países afectados por la epi­demia a la propiedad de sus propias cepas víricas» (Pág. xii)

Y añade: «El mundo sabe que no se trata de victorias o derrotas diplomática. La lucha contra la gripe aviar es una lucha por la humanidad. El reto consiste en que no podemos perder la vida en una pandemia, pero la avaricia y la mala administración del sistema mundial de salud llevan con toda seguridad al exterminio de la raza humana.» (Pág. xxi)

Cuando se supo de que el virus de la gripe proveniente de Indonesia es muy agresivo, Supari comprendió el meca­nismo: su país debía entregar el virus a la Red Mundial de Vigilancia de la Gripe (RMVG), la cual se lo entregaría a uno de los centros colaboradores de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que desarrollarían un virus atenuado y susceptible de inoculación, a partir del cual desarrollarían en sus laboratorios una vacuna que luego podrían vender a pre­cio elevado en los países ricos. Los centros colaboradores son laboratorios que trabajan conjuntamente con la OMS y en Australia, Japón, Gran Bretaña y USA están considerados como laboratorios de referencia.

Con la entrega del virus, el país perdía todos sus derechos de posesión y el virus literalmente desaparecía en un agujero negro. En caso de pandemia, los países que habían entregado el virus tenían acceso a la vacuna después de los países ricos, que gozaban de un trato favorable. Vietnam conoció una experiencia así: tras haber enviado su virus H5N1 a los centros colaboradores no supo nunca lo que hicieron con él.

«Desde 1952, los 110 países del mundo afectados por la gripe ordinaria estaban obligados a entregar muestras del virus por iniciativa propia y sin ninguna restricción. Los virus enviados a la RMVG se denomina­ban “virus naturales o de referencia” (wild viruses), y las muestras pasaban a ser propiedad de la RMVG. Los expertos traba­jaban con ellos para la investigación y evalu­ación de riesgos, pero tales muestras se uti­lizaban en parte para elaborar cepas víricas de cultivo (seeds virus), a partir de las cuales se desarrol­laba después una vacuna. El problema era que tales vacunas, producidas comercial­mente, se vendían en todo el mundo, incluso en los países de donde provenían esos virus de referencia, pero a los precios fijados por quienes habían desarrollado las cepas, generalmente en países industrializados. Por supuesto, los elevados precios que pedían buscaban únicamente el objetivo económico, sin considerar los aspectos sociales y morales. Ésas son las características típicas del capi­talismo.» (Pág. 11)

La doctora Supari se enfrentó entonces a aquel trato desigual: «Cada vez que miraba hacia el pasado veía la manera en que el imperialismo había despojado a mi país de una parte de sus riquezas, porque no teníamos la tecno­logía necesaria para explotarlas nosotros mismos. Tenía la impresión de observar cómo otros se apropiaban de gran parte de nuestro petróleo simplemente porque nos faltaban tanto la tecnología como el capital necesario para transformarlo.» (Pág. 10)

Decisiones apresuradas y erróneas de la OMS

Otro tratamiento discriminatorio de su país por parte de la OMS es el relacionado con los llamados «casos agrupados» (cluster cases), es decir, casos con una incidencia superior a la media. Indonesia tiene el récord mundial de casos agrupados de gripe aviar dentro de una sola familia. En Tanah Karo, 7 de los 8 miembros en una familia se vieron afectados por el virus. Los expertos de la OMS, sobre todo los epide­miólogos, llegaron a la prematura conclusión –sin ni siquiera haberlo discutido– de que se trataba de casos de contagio de persona a persona.

Tras ello, transmitieron un arrogante comunicado a la prensa local e internacional que equivalía a declarar públicamente que la terrible pandemia de gripe aviar había comenzado, lo cual hubiera podido tener consecuencias devastadoras para Indonesia, pues el país habría sido puesto en cuarentena.

Supari describe cómo empezó a defen­derse: «Primero envié una protesta a la OMS en Indonesia por haber tomado una posición, ante hechos no confirmados, que podía tener terribles consecuen­cias para mi país. […] En segundo lugar, me informé de la secu­encia del ADN del virus proveniente de Tanah Karo, que había sido enviado a los centros colaboradores de la OMS. […] En tercer lugar le exigí a la OMS en Indonesia que rectificara las noticias difundidas por la CNN, pues de lo contrario presentaría una demanda ante Naciones Uni­das.» Después, Supari dio una conferen­cia de prensa en la que ella misma rectificó aquel informe apresurado.

Incluso después del resultado del análisis del ADN hecho por un laboratorio escogido por Supari –el instituto indonesio Ei­jkman, dirigido por el profesor Sangkot Marzuki y no reconocido por la OMS– y de haber obtenido la prueba de que el virus de Tanah Karo era sólo una variante algo más agresiva del virus H5N1, lo cual no permitía concluir que se tratase de un contagio de persona a persona, dicha información fue ignorada y ni la OMS ni los científicos la comentaron.

¿Fue el virus enviado a Los Álamos…

Si bien los científicos de Indonesia tienen una magnífica formación, incluso superior a la media, no se los trata igual que a los de los países industrializados: así, el ministro de Sanidad de USA, Michael Leawitt, había prometido una subvención de 3 millones de dólares a Indonesia para quie investigase el virus H5N1, pero el país no llegó a recibirla. Durante una visita de Condolezza Rice, la ministra usamericana de exteriores, Supari se enteró de que el dinero había sido destinado a la NAMRU2 (US Naval Medical Research Unit 2) con la justificación de que ese laboratorio, junto con el Ministerio de Sanidad de Indonesia, también investigaba sobre el virus H5N1. La NAMRU2 es una unidad importante situada fuera del territorio de USA y cuenta con 175 colaboradores, entre ellos 19 usamericanos [3].

Un capítulo importante del libro trata de un laboratorio secreto en Los Álamos. En sus investigaciones sobre el destino de las secuencias de ADN del virus H5N1, Supari descubrió que el material genético, a través de la OMS y los centros colaboradores, era enviado directamente al laboratorio nacional de Los Álamos, en Nuevo México… y allí sólo unos cuantos investigadores tenían acceso a él.

… para elaborar vacunas o armas biológicas?

Los Álamos es el laboratorio donde se investiga sobre armas biológicas, químicas y atómicas. «Me escandalizó profundamente. Yo sabía que el laboratorio de Los Álamos está bajo el control del Ministerio usamericano de la Energía. Fue justamente en ese laboratorio donde en 1945 se desarrolló la bomba atómica para destruir Hiroshima. Es de suponer que utilicen las mismas instalaciones para investigar y producir armas químicas. Un hecho terrible. Los datos sobre las secuencias de ADN del virus H5N1 estaban a la exclusiva disposición de los científicos en Los Álamos. Que los hayan utilizado para desarrollar una vacuna o un arma química dependerá de las necesidades y los intereses del gobierno de USA. De hecho, es una situación muy peligrosa para el destino de toda la humanidad.» (Pág. 19)

Supari supone, con razón, que la cepa del virus enviada desde Indonesia a la OMS también puede haber sido transferida a Los Álamos para producir armas biológicas. «Quien entrega las muestras nunca se entera del destino de éstas. ¿Se enviaron a una institución comercial para desarrollar una vacuna que necesitaban los países afectados o a algún laboratorio que las ha utilizado para producir armas biológicas?» (Pág. 13)

Cuando se informó sobre los datos del virus de Tanah-Karo que había enviado por medio de los centros colaboradores, descubrió por internet que el laboratorio de Los Álamos había cerrado sus puertas. ¿Pero adónde fueron a parar las cepas del virus? Una parte de los datos fue a la Iniciativa Global para Compartir los Datos de la Gripe Aviar [Global Initiative on Sharing Avian Influenza Data, GISAID] y el resto a la Seguridad Biosanitaria [Bio Health Security, BHS]. Pero Supari también supo que muchos de los investigadores y del personal de Los Álamos ahora estaban en la BHS. Se preguntó entonces si la BHS no será un centro de investigación para desarrollar armas biológicas, bajo control del Pentágono. «Si así fuera, eso significaría que el partido se sigue jugando en otro lugar y bajo otro nombre.» (Pág. 21)

Antes de las negociaciones con la OMS, Supari pudo confirmar su suposición por medio de la directora general de la OMS, la doctora Margret Chan: «Lo que dijo usted en su informe es cierto. Había un criminal en la OMS que envió las cepas del virus o los datos sobre ellos a Los Álamos. Pero ahora eso se ha terminado, señora ministra.» «Le ruego que me ayude, a mí y a David Heymann. Hemos heredado el sistema de nuestros predecesores y espero poder cambiarlo, señora», añadió. (Pág. 129)

A principios de diciembre de 2006, el gobierno de Indonesia decidió interrumpir definitivamente la entrega de sus virus a la OMS y a los laboratorios conectados con ella mientras hubiera que pasar a través de los oscuros mecanismos de la RMVG. En lugar de eso, exigió transparencia para que los países gravemente afectados por la gripe aviar pudieran sacar provecho de la entrega de sus virus.

Comenzó una dura lucha en el ámbito internacional. Supari comprobó que el secretariado de la OMS, por cuenta propia, había suprimido un pasaje de las directrices para el intercambio de virus, desde 2005 hasta 2007. Dicho pasaje regulaba el intercambio del material vírico y permitía que el país de origen de las cepas siguiera siendo su propietario (Acuerdo sobre la transferencia de material [Material Transfer Agreement, MTA]). […] «En mi opinión, estamos ante una enorme transgresión del derecho, por no decir ante un crimen, cometido por una organización que debería tener una administración impecable.» (Pág. 61)

La OMS se situó por encima de Asamblea Mundial de la Salud. La doctora Supari, con razón, denuncia esa injusticia.

¿Tejemanejes criminales de la OMS?

El 28 de marzo de 2007, la doctora Supari organizó dos reuniones de alto nivel con países que piensan de manera similar. En el discurso de apertura presentó sus exigencias.

El día anterior, durante una reunión técnica de alto nivel que ella misma convocó, ya había obtenido el consenso sobre un nuevo procedimiento para el intercambio de cepas víricas: «No podemos continuar sin expresar nuestra esperanza de que, según nuestros acuerdos con la OMS, todo programa de entrega de virus se utilice, como exige el sentido de la responsabilidad, exclusivamente para evaluar los riesgos, no para una producción comercial de vacunas, sin que se llegue a saber de qué país proceden las muestras. Debo adoptar esta posición para subrayar la urgencia de garantizar que los países en desarrollo tengan asegurado un acceso equitativo a la vacuna contra el virus H5N1. Hasta ahora, el 10% de los casos se concentran en Europa y Norteamérica y esa parte del mundo tiene el 90% de la capacidad de producción de la vacuna contra la gripe, lo cual quiere decir que, en caso de una crisis, la mayoría de los países en desarrollo no tendrían acceso a la vacuna durante la primera fase de una pandemia y, probablemente, tampoco después. Por eso, debemos intensificar nuestros esfuerzos para poner a punto métodos eficaces de producción y distribución de vacunas contra las pandemias, que hagan hincapié en los aspectos técnicos, económicos y humanitarios, con el fin de que estemos realmente preparados en todo el ámbito mundial.» (Pág. 180)

Un primer paso para la protección de todos los seres humanos

En aquel encuentro de alto nivel participaron ministros de Sanidad, altos representantes y funcionarios de 12 países afectados, otros 23 países industrializados y en desarrollo, así como países productores de vacunas y otros grupos interesados, entre ellos la OMS. El encuentro finalizó con la «Declaración de Yakarta sobre prácticas responsables para compartir los virus de la gripe aviar y los beneficios resultantes» [Jakarta Declaration on Responsible Practices for sharing Avian Influenza Viruses and Resulting Benefits], en la que se exige que todos los países miembros discutan sobre el conjunto de los problemas en la Asamblea Mundial de la Salud (AMS). El 14 de mayo de 2007 tuvo lugar en Ginebra el decimosexto encuentro de la Asamblea Mundial sobre la Salud, cuyos resultados quedaron consignados en la Resolución AMS 60.28. El 20 de noviembre de 2007, en un importante encuentro intergubernamental, todos los países acordaron que la Red Mundial de Vigilancia de la Gripe (RMVG) no tiene cabida en la OMS.

El libro de la doctora Supari muestra con suma elocuencia cómo una mujer consecuente con la exigencia de igualdad en todos los aspectos de la vida puede abrir un camino –a través de estructuras antidemocráticas, opresivas y neocoloniales–, para que su país alcance el respeto de su dignidad y de su derecho a la igualdad. Tuvo que imponerse a todas las potencias occidentales y a la superpotencia usamericana para lograr, tras duras negociaciones, un cambio de paradigma: desde el antiguo, que situaba a la humanidad en una situación peligrosa, hasta el nuevo paradigma, que aporta bienestar a la mayoría de la humanidad.

A mediados de mayo de 2009 se celebrará en Ginebra la sesión N.º 62 de la Asamblea Mundial de la Salud. Queda tiempo suficiente para leer este importante libro de la doctora Supari.

 

Notas

[1] Dr. Siti Fadilah Supari, PhD, It’s time for the World to Change – In the spirit of dignity, equity and transparency – Divine Hand Behind Avian Influenza, ISBN 978-979-17357-0-4; la forma más rápida de obtener el libro es directamente de la editorial: PT. Sulaksana Watinsa Indonesia (SWI), Tel./fax: +62 21 866 141 25, Teléfono móvil: +62 81 881 31 54, dirección electrónica: swi_ptina@yahoo.com

[2] Con sus 237,5 millones de habitantes, Indonesia es una de las cuatro naciones más pobladas del mundo. La forman entre 13.000 y 17.000 islas y 21 de sus 33 provincias se vieron afectadas por la gripe aviar. Las aves son su fuente principal de proteínas. Según datos de la FAO (18 de marzo de 2008), el 20% de las aves (14 mil millones) están distribuidas en más de 30 millones de gallineros.

Indonesia ha sido el país más fuertemente atacado por la gripe aviar. Desde 2005, esa gripe se ha convertido en un grave problema de salud. Entretanto, según la OMS, hay 141 casos confirmados de gripe aviar entre los indonesios, de los cuales 115 han fallecido.

La situación es todavía crítica en la actualidad. Desde el inicio de la gripe aviar el país ha tenido que sacrificar 9,5 millones de aves (patos, gansos, pollos, codornices).

[3] El 24/4/08 podía leerse en Jakarta Post que la NAMRU2 exigía la inmunidad para todos sus colaboradores. Si bien Michael Leavitt viajó personalmente a Indonesia, el gobierno del país dió su conformidad sólo de forma limitada. En lugar de ello, el ministro del exterior indonesio, Eddy Pratomo, exigió una completa transparencia. Indonesia debía tener acceso a todas las investigaciones y a sus resultados. Se sospechaba que el laboratorio trabajaba para los servicios secretos. Los laboratorios NAMRU2 estaban sobre todo al servicio del personal militar de USAen Indonesia. En abril de 2008, Siti Supari suspendió la transferencia del virus al laboratorio NAMRU2 mientras no aceptase a compartir los resultados de sus investigaciones con Indonesia y los demás países para que éstos pudieran producir sus propias vacunas.


Fuente: Zeit-Fragen N.º 16

Artículo original publicado el 21 de abril de 2009

La doctora Siti Fadilah Supari, ministra de Sanidad de Indonesia desde 2004, es originaria de Solo, en Java Central. Es médica consultante en cardiología y especialista en enfermedades del corazón y los vasos sanguíneos.

Sobre los autores

Manuel Talens es miembro de Rebelión Tlaxcala, la red de traductores por la diversidad lingüística. Esta traducción se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar al autor, al traductor y la fuente.

URL de este artículo en Tlaxcala:
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ZONA DE TIFONES: 28/04/2009

 
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