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17/12/2017
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Los iraníes continúan oponiéndose a la intervención extranjera en el Próximo Oriente: las agresiones militares estadounidenses e israelíes impiden cualquier desarrollo democrático


AUTOR:  Mozhgan SAVABIEASFAHANI مژگان صوابی

Traducido por  Mariola Merino. Editado por Curro L. Vera


Los iraníes exigen la no intervención extranjera en el Próximo Oriente. Si no se produce un cambio en las agresiones militares por parte de los EE. UU. e Israel, la región seguirá estancada en un punto muerto originado por el poder imperial en su lucha contra la resistencia nacional.

El pueblo iraní y otros pueblos luchan contra el imperio directa e indirectamente, oponiendo resistencia a los dictadores locales, que son incapaces o no están dispuestos a liberar al pueblo de las garras del imperio.

Siete meses después del comienzo de las mareas verdes en Irán, los estudiantes iraníes siguen llenando las calles de las ciudades para expresar su rechazo a la dictadura y exigir la democracia. El 7 de diciembre es una fecha importante en la historia de la resistencia del pueblo iraní contra la opresión.

 
Teherán el 7 de diciembre 2009

El 7 de diciembre de 1953, tan solo 50 días después del golpe de estado de la CIA que eliminó al gobierno del Dr. Mossadegh democráticamente elegido e instauró el régimen dictatorial del Sah, se hizo pública la llegada de Nixon. Este gesto fue percibido por una mayoría abrumadora de iraníes como poner sal en las heridas de un golpe de estado que los había humillado unas semanas atrás. Como rechazo a la visita de Nixon, se organizaron manifestaciones públicas, las cuales fueron brutalmente reprimidas por el gobierno del Sah, respaldado por los EE. UU. Tres estudiantes recibieron disparos y murieron asesinados ese mismo día.

Desde entonces, organizaciones estudiantiles de todo Irán rinden homenaje a sus compañeros asesinados el 7 de diciembre, al tiempo que continúan exigiendo un Irán democrático. Exigir una democracia nacional es lo que persiguen todas estas manifestaciones no violentas. A primeros de noviembre de 2009, millones de personas salieron a la calle para corear: «Ni regímenes pro Este ni pro Oeste: Un Estado Democrático Nacional en Irán».

Los ciudadanos de Irán creen que el Gobierno actual robó las pasadas elecciones (junio 2009) y que estas deben repetirse, esta vez con observadores fiables y con supervisión independiente para garantizar un proceso electoral honesto y justo que dé lugar a resultados precisos.

Ningún iraní quiere un «cambio de régimen» impuesto por los EE. UU. e Israel nunca más.

Los iraníes conocen de sobra los devastadores efectos de la guerra. Se vieron obligados a soportar una guerra de ocho años contra el Irak de Sadam, una guerra impuesta por los aliados de Sadam, los EE. UU. En aquella época, el régimen de Sadam tenía el total apoyo militar y político de los EE. UU., mientras que Irán estaba acabando de salir de una revuelta popular que había derrocado al Gobierno del Sah, un régimen títere de los EE. UU. que, con el completo apoyo de los EE. UU. e Israel, había tratado brutalmente y torturado a la nación iraní durante casi 30 años.

Para debilitar al nuevo Irán revolucionario, los EE. UU. animaron y apoyaron una invasión iraquí en Irán y continuaron apoyando la así llamada «guerra Irán-Irak» durante años. Los EE. UU. ofrecieron a Sadam armas químicas y biológicas para usar contra las gentes de la región, tanto iraquíes como iraníes. Los perdedores de esta guerra fueron la población iraní y la iraquí al perder alrededor de un millón de vidas y que aún sufren enormes problemas sanitarios tales como distintos tipos de cáncer, amputación de miembros y trastornos psicológicos causados por esa guerra financiada por los EE. UU.

El pueblo iraní también es completamente consciente del hecho de que EE. UU. sigue imponiendo atroces sanciones sobre Irán, a pesar del simulacro de Obama de oponerse a las guerras contra Irak y Afganistán y a pesar de su retórica del «cambio creíble». Además, EE. UU. no ha movido ni un dedo para poner fin a las ocupaciones ilegales de Irak y Afganistán. El pueblo de Irán se encuentra rodeado por un mortífero poder militar estadounidense, que hasta el momento se ha cobrado millones de vidas en el Próximo Oriente y ha generado muchos millones más de refugiados.

El pueblo de Irán cree que el camino para la estabilidad y la paz verdaderas en su país y en toda la región es un cambio pacífico, no violento y democrático que permita el funcionamiento de una sociedad civil sin levantamientos abruptos que desestabilicen la vida diaria y que, de forma larvada, inviten a los poderes extranjeros no deseados a entrar al país.

De modo que, en respuesta a las palabras de Obama –«Hemos oído durante 30 años a lo que se opone el Gobierno iraní; la pregunta ahora es a favor de qué tipo de futuro está»–, hay que decir que lo que el actual Gobierno de Irán desea, y que ha estado impulsando, es una prolongada batalla verbal con los EE. UU. e Israel, con el objetivo de crear un ambiente de crisis y lograr que la opinión pública iraní no proteste por su ilegítima posesión política. Esta batalla verbal es un juego peligroso, ya que los EE. UU. e Israel continúan maniobrando para «destruir» Irán, un país con 76 millones de habitantes. Después de que Hillary Clinton amenazara con «destruir» Irán, Obama la nombró su Secretaria de Estado.

El pueblo iraní, sin embargo, quiere un gobierno democrático nacional, un Próximo Oriente desmilitarizado y un Irak y un Afganistán independientes sin intervención estadounidense. Esto garantizaría que los pueblos del Próximo y Medio Oriente (iraníes, iraquíes, afganos, etc.) tuvieran la capacidad de organizar sus Gobiernos electos y construir un futuro que ELLOS mismos vean apropiado para sí mismos y para sus hijos.

El mejor modo en que Vd., Sr. Obama, puede ayudar es retirando a sus cientos de miles de soldados y personal militar de Irak y Afganistán para dar un respiro a los habitantes de la zona. También puede ayudar deteniendo la financiación estadounidense al estado de Israel y a su aplastante racismo, que cuenta con cientos de armas nucleares y con un historial de bombardeos continuos y de invasión de las naciones del Próximo Oriente.

Decir «cambio creíble» es una farsa si Vd. continúa enviando soldados para apoyar la ocupación de las tierras de millones de personas por todo el Próximo Oriente y Afganistán. Un cambio de perspectiva, un reconocimiento de pasadas afrentas por parte de los EE. UU. son esenciales para que se produzca algún cambio en este violento orden social que está amenazando literalmente la vida en la Tierra.


Fuente: Iranians still oppose foreign intervention in the Middle East: U.S. / Israeli military aggression prevents any democratic development

Artículo original publicado el 13-12-2009

Sobre la autora

Mariola Merino y Curro L. Vera pertenecen a Tlaxcala, la red internacional de traductores por la diversidad lingüística. Esta traducción se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar al autor, a los traductores y la fuente.

URL de este artículo en Tlaxcala:
http://www.tlaxcala.es/pp.asp?reference=9652&lg=es


UMMA: 01/01/2010

 
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