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27/06/2017
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«Ninguna cruz, ningún velo»: discurso sobre la construcción de una mezquita en Fráncfort


AUTOR:  Jutta DITFURTH

Traducido por  Javier Fdez. Retenaga


Foto © Kurt Steinhausen

Discurso ante el pleno municipal del Ayuntamiento de Fráncfort del Meno, el 4 de octubre de 2007, en el punto 5 del orden del día: Construcción de la mezquita en Hausen

El proyecto de construcción de un centro islámico chiita en el barrio de Hausen, en Fráncfort, está provocando desde hace varios meses un gran revuelo en la ciudad de Goethe. Los opositores al proyecto recurren a los discutibles argumentos habituales: los dos minaretes previstos (de 16 metros de altura) serían una molestia (¿para quién?); y, sobre todo, el hecho de que los promotores del proyecto sean chiitas (turcos y paquistaníes) alimenta todos los fantasmas. Jutta Ditfurth nos ha enviado el notable discurso que pronunció el 4 de octubre en el pleno del ayuntamiento de Fráncfort para explicar por qué defiende, en tanto que feminista atea y ecologista radical, el derecho de los musulmanes a disponer de lugares de culto. (Tlaxcala)

Buenas tardes:

Existen diversas sociedades paralelas, también aquí, en esta casa. ¿Podría quizás una de esas «sociedades paralelas»,la que desde el discurso de los concejales del Partido de la Izquierda frecuenta la cafetería del ayuntamiento, comparecer de nuevo, aquí?

  

Localización del proyecto de mezquita                                                   La iglesia ortodoxa rusa de Hausen

El Sr. Hübner, de la BFF [1], es el pobre hombre y el pirómano [2] en una sola persona. Aviva la llama del racismo, o del nacionalismo, y sonríe luego con sarcasmo cuando arde. De recibir críticas, escupirá quizá un poco sobre las llamas. Nunca admitirá ser quien provocó el incendio. Hoy es la última ocasión en que los otros dos miembros de la Liga han de pronunciarse, por fin, acerca del Presidente de su grupo; de lo contrario daremos por hecho que se adhieren a él.

Este debate no gira en realidad en torno a «temores», eso es propaganda, sino en torno a intereses. Por ejemplo, el interés de algunos racistas en conceder a un grupo de ciudadanos de Fráncfort de fe musulmana menos derechos que al resto de los ciudadanos.

El fundamento de mi asentimiento a la construcción de la mezquita es que soy atea, esto es, que ejerzo mi derecho de no ser religiosa.

Este debate está viciado. A los musulmanes de Fráncfort se les exige un grado de sometimiento que los cristianos de la ciudad, de encontrarse en una situación parecida,  rechazarían indignados. Nunca una iglesia cristiana me ha pedido la aprobación para un proyecto de edificación: si encuentro el edificio bonito; las plazas de aparcamiento, suficientes, o la torre, demasiado alta. La mezquita no puede ser más alta que la iglesia ortodoxa de enfrente. Es curioso; cuando se trata de rascacielos, las catedrales del capitalismo, un edificio ha de ser precisamente más alto que el anterior.



 

Cartel electoral de Hübner (elecciones municipales, enero de 2007) - Cartel de propaganda del NPD (neonazis): «No a la gran mezquita. - ¡Fuera islamistas!»

Hace años que, pese a los tapones para los oídos y el doble acristalamiento de las ventanas, los domingos me resulta imposible dormir en Nordend a causa de las campanas de varias iglesias cristianas resonando a la vez. Sería menos molesto si esas iglesias llamaran a sus feligreses uno a uno; no son tantos, después de todo. Es difícil imaginar que a los ateos se les permitiera hacer tanto ruido. Cantar los domingos por la mañana la Canción de la solidaridad o Bandiera Rossa, a voz en grito, subidos a los tejados; eso estaría bien.

La religión es un asunto privado. El Estado debe estar al margen de la religión, en todos los sentidos. Esto incluye también a los centros educativos privados: ninguna cruz, ningún velo. En estos clubs privados que son las comunidades religiosas han de prevalecer los derechos fundamentales y humanos. Es decir, ha de promoverse la emancipación de todos, pero también combatir el antisemitismo, el racismo y la misoginia. La independencia del Estado con respecto a la religión significa también que los programas de estudio esotéricos, irracionales y ocultistas, como los de las escuelas Waldorf, no sean financiados por el Estado ni promovidos de ninguna manera. Acerca de su fundamento ideológico, la antroposofía, escribió Ernst Bloch en 1935 que «sólo la fuerte participación de otros países en el movimiento antroposófico» impide «que éste se eche en brazos de Hitler». Bloch analiza «un total cambio de bando de la burguesía 'liberal'» hacia el fascismo. La vía del «ocultismo» es una «clara admisión de la vaciedad burguesa» y de la «debilidad de la concepción burguesa del mundo». Dice Bloch: «Se aprecia a primera vista que el espectro del ocultismo [entre otros, la antroposofía] no es, ciertamente, más que la fascistización de la burguesía, el paso de su liberalismo, ahora inservible, al terreno de lo autoritario e irracional.[3] Las escuelas Waldorf son financiadas con dinero público por gobiernos de la CDU, SPD, FPD y Los Verdes.

Los centros educativos alemanes están llenos de ese nuevo viejo irracionalismo. El nuevo delirio llamado «creacionismo» o «diseño inteligente», esa declaración de guerra a la teoría de la evolución, está siendo promovido, por ejemplo, por la consejera de Cultura del Estado de Hessen.

Una ciudad verdaderamente abierta y tolerante tiene que combatir a la chusma racista, no hacerle guiños. Si discuto con una persona en cuya cabeza acechan ciertos atisbos de racismo —suponiendo que no es un funcionario fascista y que no se llama Hübner—,en  privado podré quizás hacerle ver la falsedad de una concepción inhumana, y también explicarle cómo los prejuicios, una vez aparecen, se alimentan de una visión parcial y de una experiencia y procesamiento selectivos, y así no vuelven ya a pasar hambre.

Pero hoy no se trata de conversaciones privadas. Tenemos que reaccionar políticamente.


   

Ünal Kaymakci, portavoz de la asociación Hazrat-Fatima - Jean-Claude Diallo - Friederike Prüll

Se ha atacado miserablemente al delegado de multicuturalidad, de manera racista. La moción  621, del Partido de la Izquierda, es una declaración de solidaridad con el verde Jean-Claude Diallo, que yo apoyo totalmente. Es una vergüenza que los Verdes rechacen esa moción y que, por razones tácticas, hayan presentado rápidamente una moción alternativa. Los sucesos en el Consejo local muestran también cómo respira la base social de la CDU y los Verdes, y cómo algunos de los representantes locales de esos partidos azuzan a la chusma en Hausen.

La democratización de las iglesias cristianas está pendiente desde hace siglos:

- continúan bendiciendo la guerra,
- confunden a la gente con ilusiones vanas,
- discriminan a mujeres y personas con otro color de piel,
- tienen una concepción perversa y retorcida de la sexualidad.

Si aplicáramos la misma vara de medir a las iglesias cristianas que a las musulmanas, tendríamos que mantener un encendido debate acerca de la reintroducción de la liturgia latina en la Iglesia Católica. Con ella es de nuevo posible, en clave del agresivo antijudaísmo del siglo XIX, rezar por la «conversión» de los descarriados judíos, se habla de «confundirlos» y se los describe como un pueblo que «vaga en tinieblas».

Dígaseme, hagan el favor, en qué deben «integrarse» los musulmanes. ¿En una sociedad alemana cada vez más reaccionaria? Estoy totalmente en contra de que las asociaciones musulmanas tengan que llegar a acuerdos especiales con las autoridades. Eso es una humillación. O bien la —maltrecha— Constitución vale para todos, o no vale para nadie. Se trata de acabar con las restricciones discriminatorias, inhumanas y racistas en todas partes y en todas las religiones. Se trata de afianzar una sociedad humana, no de asegurar desarrollos antidemocráticos y dictatoriales en un marco de pluralidad religiosa, garantizándose el asentimiento de los musulmanes organizados en asociaciones, mediante acuerdos extraordinarios.

Esta mezquita de Sinsheim fue objeto de un atentado cuando se abrió al público

El debate en Hausen, extremadamente racista, nos ha mostrado dónde vivimos. Hoy se emitirá aquí —en aras de la buena imagen de la ciudad y de intereses económicos— una declaración en favor de la tolerancia. Todos aquí sabemos que si los grupos dieran libertad de voto, algunos concejales no votarían como desea la primera alcaldesa Roth. Pero mientras esta ciudad no sea verdaderamente abierta y humana, prefiero la tolerancia por decreto antes que ninguna, al igual que he preferido y prefiero el antifascismo por decreto antes que ninguno.

En 1844, Karl Marx escribió —a menudo mal citado—, en la introducción a la Crítica de la filosofía del derecho de Hegel, lo siguiente:

«La religión es la queja de la criatura atormentada,
el aliento de un mundo sin corazón,
el alma de las condiciones de vida desalmadas.
Es el opio del pueblo.»

Cuando las relaciones sociales son tales que la gente necesita alguna suerte de droga para aliviar sus dolores, provocados éstos por la realidad social, deben tener esa droga.

Hagan recuento del número de iglesias cristianas en relación con el número de cristianos que en realidad hay aún, compárenlo con el número de musulmanes y sus mezquitas, y verán que son demasiado pocas. Naturalmente, esta mezquita de la congregación Hazrat-Fatima ha de construirse en el polígono industrial. Es el derecho de los musulmanes de Fráncfort. Nada más y nada menos.

****** 

Apéndice 1: Debido a que la concejala Jutta Ditfurth, por las represalias de la CDU, Verdes, DPD y FPD, sólo dispone de 10 minutos de palabra para toda una sesión (desde las 16.00h hasta aproximadamente las doce de la noche), también este discurso tuvo que ser resumido.

Apéndice 2: Tras esta intervención, la concejala de la BFF Katharina von Beckh (delante de tres testigos) se dirigió a mí muy enfadada y explicó: «¡Nosotros apoyamos totalmente a Wolfgang Hübner!».

«Nosotros»; de manera que hablaba también en nombre de Friederike Prüll, la tercera y última concejala de la BFF y miembro de la presidencia del Partido para la Defensa de los Animales. Ninguna de las dos podrá ya decir que no sabían nada.

Notas:

[1] Wolfgang Hübner es, desde 2001, concejal electo en el ayuntamiento de Fráncfort por la lista Freie Wähler Bürgerbündis Frankfurt (Electores libres, Alianza de Ciudadanos de Fráncfort), junto a Katharina von Beckh y Friederike Prüll (miembro del Partido para la Protección de los Animales, conocida por sus protestas contra el sacrificio ritual musulmán de animales, que se produce sin aturdimiento previo). Su grupo se sitúa de hecho en la misma posición que la extrema derecha (Republicanos y NPD), para hacer campaña contra el proyecto de construcción de la mezquita. Si bien la BFF no se ha sumado a las manifestaciones de los neofascistas contra el proyecto, tampoco se ha sumado a la manifestación antifascista convocada por todos los demás partidos, encontrándose así, como dice el Frankfurter Rundschau, en una «tierra de nadie sociopolítica». (N.del t.)

[2] Biedermann und die Brandstifter, en el original. Alusión a la pieza teatral de Max Frisch, Biedermann y los incendiarios, en la que un visitante inesperado va lanzando al dueño de la casa veladas amenazas y obteniendo así de él todo lo que quiere.  Éste, por cobardía y estupidez, acaba permitiendo que se produzca la catástrofe. (N. del t.)

[3] Ernst Bloch; Erbschaft dieser Zeit (Herencia de esta época), Suhrkamp, Fráncfort del Meno, 1977, p. 188 y s. Primera edición en Oprecht & Helbling, Zurich, 1935),


Fuente: http://www.oekolinx-arl.de/OekoLinX-ARL-dok/OekoLinX-ARL_20071004_Moscheebau.pdf

Artículo original publicado el 5 de noviembre de 2007

Sobre la autora 

Javier Fdez. Retenaga es miembro de Tlaxcala, la red de traductores por la diversidad lingüística. Esta traducción se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar a sus autores y la fuente.

URL de este artículo en Tlaxcala:
http://www.tlaxcala.es/pp.asp?reference=4117&lg=es


EN EL VIENTRE DE LA BALLENA: 12/11/2007

 
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