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20/12/2014
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Auto-Odiadores Unidos


AUTOR:  Gilad Atzmon

Traducido por  Traducido por Carlos Sanchis y revisado por Caty R. - Prólogo de Mary Rizzo


Introducción: Una guía de lectura para "Auto-Odiadores Unidos" de Gilad Atzmon

Por Mary Rizzo

Existe una larga y gloriosa historia de viñetas y caricaturas políticas. Sirven para comunicar una idea o incluso un prejuicio, por medio del entretenimiento y el humor, pero al mismo tiempo, para ser verdaderamente eficaces, deben ser imágenes con mucha carga expresiva e inmediatamente reconocibles. Tienen que estar en la cima e inclinarse hacia el ridículo o el absurdo. Daumier y Hogarth son dos de los ejemplos más ilustres de artistas que dedicaron sus energías a la crítica de su sociedad y si miramos sus caricaturas hoy, casi todos tendríamos que esforzarnos para captar el mensaje; su impacto político actualmente es casi inexistente, mientras que su valor artístico permanece inalterado. En este momento estas caricaturas han perdido su referente y no tienen ninguna relevancia en la actual situación social y política, pero el contenido y la forma son aspectos de las artes visuales que pueden seguir caminos separados y vivir independientemente uno de otra. Se podría asegurar que en el momento en que estos dos importantes artistas publicaban sus caricaturas no había necesidad de descifrarlas o de adoptar un idioma cultural especializado para poder entender de una manera inmediata el mensaje que estaban enviando; eran accesibles para el público al que se destinaban, partidario normalmente de este género de comunicación. Para que una caricatura sea eficaz, tiene que versar sobre un problema general y no puede estar realizada en un código arcano que sólo una elite selecta pueda descifrar. Tiene que tomar los conceptos más conocidos y exacerbarlos, llevarlos al fondo, empujarlos al límite para que no haya ni el mínimo espacio para la confusión acerca de la dirección que lleva el mensaje. Debe estar preñado de relevancia.

En el artículo que sigue, Gilad Atzmon aborda un concurso bastante particular que fue convocado para crear una serie de caricaturas "antisemitas" por autores judíos. El creador del concurso afirmó que se emprendió como una reacción a las caricaturas danesas que ofendieron al público islámico en muchas partes del mundo. Parece una clásica operación de "lavado de cara": "Mostraremos a la gente que nosotros en Israel estamos firmemente por la libertad de expresión y las caricaturas auto-ofensivas son parte de ella." Y "nadie es mejor auto-burlador que nosotros." Todo esto, por otro lado, sólo confirma una opinión un poco presuntuosa aunque inofensiva si es en pequeñas dosis, que hace una "llamadita" a la muchedumbre. Muchas sociedades creen honestamente que son la mejor de las sociedades posibles y es difícil convencer a los ciudadanos de un lugar en particular de que podría no ser así; por no hablar de un Estado que tiene la audacia de sugerir que es una "la luz para las naciones"; no tenerlo en cuenta sería una completa subestimación. Hay incluso cosas más oscuras que esta manera de actuar, un mensaje se acepta o se rechaza dependiendo de quién sea el mensajero; no es propio de mentes abierta o liberales pero influye ampliamente en la conducta del receptor.

No sé si los participantes del concurso tenían que poseer un certificado rabínico de "verdaderos judíos", puesto que ése era uno de los criterios para poder participar, era una condición obligatoria que dejaron bien clara: sólo se tendría en cuenta a los judíos. Por lo tanto todos los resultados de esta llamada eran (ostensiblemente) de imaginación judía. ¿Quién podría inventar semejantes caricaturas? Nadie sabe lo que hay en la mente de otra persona, pero al leer sobre este concurso, sobre todo en el comunicado a la prensa hebrea que pinta el contexto a una luz más cruda que el sitio en Internet en idioma inglés, Atzmon ha llegado a la conclusión de que debe de haber algo más profundo que las metas declaradas del creador del concurso, para "mostrar al mundo el antisemitismo permitido (kosher)." Atzmon afirma que hay cierta aversión en el espíritu de muchos judíos de todo el mundo al observar los mensajes que lanza la corriente principal del pensamiento cuando se centran en los aspectos de una colectividad conocida como "los judíos". Se permite la provocación de darle la vuelta a la etiqueta lanzada a los judíos que critican, incluso violentamente, aspectos del judaísmo; el "auto-odiador judío", y sugiere que dejen de negarlo y se sientan orgullosos de que haya algo de fibra ética en lo que es capaz de establecer conexiones entre la explotación de su propia tragedia y los beneficios; entre el deseo legítimo de vivir libremente como judíos y el nacionalismo racista que este deseo creó al convertirse en sionismo y que implica la desposesión de otro pueblo para lograrlo. Atzmon ve todo esto como un aspecto de personas que se identifican como judíos pero que rechazan elementos que son parte del lote de la imagen actual de los judíos y que surge de un exasperado sentido de auto-valor, separación e importancia. Para Gilad Atzmon, existe una cosa semejante al "orgullo judío auto-odiador", y si bien es cierto que no todos estos artistas pueden ser incluidos en esa categoría, como uno no necesita suscribir una creencia para expresarla, él cree que hay un número creciente de judíos que desea compartir su aversión por lo que pasa en el mundo en nombre del hecho de ser buenos judíos. Si es bueno sólo para los judíos, podrían decir, es que realmente es bueno; sí, el judaísmo también es un código moral de acción caritativa hacia el prójimo. Quizá en ese caso, el orgullo judío auto-odiador de Atzmon se convierte un tanto en moral imperativa. A pesar de esto, Atzmon reconoce que el orgullo judío auto-odiador realmente odia a los "otros" judíos un poco más de lo que él o ella se odia a sí mismo. El judío auto-odiador que vemos aquí está seguro de pintar una imagen de un judío que se parece a una clase muy específica, un judío ortodoxo del viejo país, anclado en el siglo XIX y totalmente insular. Las razones de esto pueden ser la economía descriptiva de la imagen más estereotipada que pueda enviarse telegráficamente u otro signo de superioridad. La pregunta queda abierta.

Todas las culturas tienen tendencias dominantes, trazos y rasgos unificadores y filosofías compartidas. Pero cuando éstas tienden a reafirmar un Estado donde el mayor problema es la relación entre los judíos y sus vecinos, donde los hechos sobre el terreno demuestran que el Estado de Israel comete prácticas opresivas y ocupación ilegal contra los residentes no-judíos para garantizar un estado especial para los judíos en Israel, no debe sorprender que algunos judíos no lo acepten y utilicen todas las oportunidades disponibles para expresar su disensión de tal barbarie. Quizá la libertad de expresión también fue usada por algunos de estos participantes para comunicar un mensaje que ellos sienten que no es nada xenófobo, sino un grito urgente para llamar atención sobre algunos aspectos en los que se impone el silencio en cuanto "alguien más" los señala. Quizá para algunos de estos artistas ésta fue la última oportunidad de expresar algunas de sus preocupaciones más legítimas. Ésta es la tesis que Atzmon, siempre atento a una lectura profunda de la realidad, está intentando hacernos ver.

Otra práctica común por la que muchos judíos podrían sentir una fuerte repulsión es aquélla donde hay una explotación de "la diferencia y la singularidad" cuando es útil (por ejemplo, todavía no se permite comparar el Holocausto con cualquier otro genocidio, permanece como un hecho único y singular en la historia y generalmente está fuera de las estadísticas de otras víctimas de esa misma pesadilla). Esta generalización de que los judíos son "diferentes" siempre se acepta orgullosamente cuando la discusión se establece sobre los grandes logros: la contribución al desarrollo tecnológico y el esfuerzo humano que el pueblo judío ha proporcionado a todas las sociedades en las que ha participado, pero se rechaza como racista cuando la "excepcional" contribución es en lugares sumamente delicados y estratégicos como la comunicación y los medios de masas, la política y las finanzas.

Hay un aspecto del concurso que resulta más interesante que el propio certamen y es el entorno que rodea sus consecuencias. Al leerlo en los periódicos hebreos, Atzmon halló un rechazo de esta idea como perjudicial y dañina por parte de "los guardianes morales" formales del mundo judío. No un "Consejo Rabínico", sino el Centro Simón Wiesenthal y el Yad Vashem. Parece que la protección y la presentación de la identidad judía tienen que pasar la censura de dos entidades que incesantemente promueven una imagen específica del judío como una víctima, "la" víctima por excelencia. Nadie está autorizado a esta imagen y la realidad del Estado judío que utiliza prácticas inhumanas y moralmente cuestionables para mantener una posición dominante con respecto a los palestinos, nunca debe interferir con el mensaje promovido continuamente.

Parece también que dos de los cuatro jueces se distanciaron del concurso alegando que los trabajos recibidos eran tan mediocres que rebajarían su prestigio, incluso nombrando un ganador. No debe de ser difícil conjeturar qué artistas de éxito no quisieron terminar en el lado malo de los guardianes morales del mundo judío y expresar desilusión con los resultados. Es otra manera de decir, "No hay nada que ver aquí, sigan, sigan" como en un accidente de tráfico.

La amplia cobertura que había recibido el concurso en la prensa cuando se convocó fue retirada cuidadosamente por la corriente principal de pensamiento hasta el punto de que se podría suponer que estaban protegiendo la sensibilidad de las personas descritas; como si realmente, después de todo, "no pudieran" tomarse esto como una auto-burla.


Auto-Odiadores Unidos

por Gilad Atzmon


Hace más de dos meses, inmediatamente después del escándalo de las caricaturas y de la indignación que suscitaron en el mundo musulmán, un grupo de israelíes anunció su propio concurso de caricaturas anti-judías. En aquel momento recibieron una gran cobertura en los medios de comunicación israelíes y en la prensa favorable a los judíos de todo el mundo. Al fin y al cabo, los israelíes en particular, y los judíos en general, insisten en ser "vistos" como personas de mentalidad abierta, gente que puede manejar fácilmente la auto-burla.

El concurso ya ha terminado. Se presentaron bastantes caricaturas de todas partes del mundo, muchas de ellas hechas por judíos e israelíes. La mayoría son alegremente perversas, pero cómo se puede percibir, los medios de comunicación judíos e israelíes están entusiasmados mucho más allá del problema de la auto-burla. Dos de los cuatro miembros del jurado (Art Spiegelman y Amos Biderman) se distanciaron rápidamente del concurso calificando las presentaciones como decepcionantes y de baja calidad.

Mientras Spiegelman daba a entender que las caricaturas eran "alarmantes por ser demasiado reales, faltas de cualquier sentido de la ironía y muy parecidas a verdaderas caricaturas antisemitas," Biderman insistió en que las ilustraciones no eran en absoluto cómicas y que caían en la categoría de "permitir que la mierda choque con el ventilador." "No pensamos que éste sea el modo correcto," le dijo a un portavoz del Museo del Holocausto Yad Vashem de Jerusalén. El Simon Wiesenthal Centro rechazó el concurso al que calificó de "humor de patíbulo". Una vez quedó claro lo que la imaginería de las caricaturas podría sugerir, la prensa de la corriente principal del pensamiento israelí impuso un silencio absoluto. Está bastante claro que lo que los artistas enviaron en sus caricaturas tiene algo que decir sobre la devastadora realidad judía, algo que los medios de comunicación judíos e israelíes preferirían barrer debajo de la alfombra. Al parecer, los dos artistas que estaban detrás del concurso (Eyal Zusman y Amitai Sandi) fueron abandonados. A los medios de comunicación judíos e israelíes les dieron calabazas en el examen de la auto-burla.

En un artículo titulado "Legítimos antisemitas judíos", Henryk M. Broder, alemán y partidario consagrado de Israel, ofreció una visión del concurso israelí de caricaturas antisemitas. "En el pasado," dice Broder, "había antisemitas judíos como Karl Marx, Otto Weininger y Karl Kraus, aunque todos ellos operaban como individuos, no como una colectividad. Hoy en día," concluye Broder, "esto podría cambiar". Ver artículo citado (en inglés)
.

El señor Broder tiene toda la razón: esto podría cambiar; de hecho, ya ha cambiado. En una era en la que los judíos celebran sus signos colectiva y violentamente, es bastante natural que unos judíos que pasan por estar motivados éticamente y dotados del talento suficiente para expresarse, levantaran sus voces. Aparentemente, la conducta del Estado judío, moralmente deteriorada, y la de sus grupos judíos de presión favorables en todo el mundo, empuja a algunos judíos hacia ciertas manifestaciones de auto-odio colectivo.

El concurso israelí de caricaturas antisemitas ha ilustrado, con una verdadera colección de "antisemitismo judío", una celebración de lo que yo tiendo a definir como "el orgulloso auto-odio judío".

No obstante también es bastante probable que el señor Broder se precipitara al juzgar a los caricaturistas. También es posible que, por lo menos algunos de los artistas, no resistan el mensaje que pueda haber detrás de sus caricaturas. Yo asumo que, por lo menos hipotéticamente, un sionista como el propio Broder es más que capaz de esbozar una caricatura de judíos que pueda ser considerada antisemita.

Es crucial sugerir la necesaria crítica siguiente: Claramente, en la mayoría de las caricaturas, el judío ortodoxo con caftán y barba, representa un estereotipo de judío protagonista de crímenes sionistas. Por raro que pueda parecer, los judíos ortodoxos tienen muy poco que ver con el crimen al que se les asocia: la industria del Holocausto, el pecado sionista que oprime a los palestinos y presiona a los estadounidenses en pro de Israel. Realmente es todo lo contrario. Es una secta ortodoxa judía, llamada Neturei Karta la que colectivamente apoya a los palestinos y combate furiosamente el sionismo.

La secular tendencia judía a estereotipar al ortodoxo puede exponer dos elementos psicológicos fundamentales dentro de la psique colectiva seglar judía. Primero, más que ninguna otra cosa, el anti-judaísmo y el antisemitismo, son asuntos internos judíos; son los judíos los primeros en odiar todo lo judío; y segundo, el llamado judío seglar "liberado" está ávido de disociarse de cualquier posible lazo con la noción de "judío" que intencionadamente él define como un hombre extremista-ortodoxo de la diáspora, envuelto en un característico caftán y con la cara cubierta por la barba. En lugar de mirarse al espejo y ocuparse de la autorreflexión, el judío seglar achaca los actuales crímenes de Israel y de los grupos de presión judíos a un hombre retrógrado y poco atractivo con una gran nariz y un enorme gorro negro. Como he expresado antes, ésta es una táctica engañosa y manipuladora. Los crímenes del Estado judío y de los grupos de presión que le favorecen, son perpetrados por algunos sabras [1] guapos, con apariencia de seres humanos corrientes; personas que se parecen más al señor Broder que a un rabino ortodoxo. Los judíos ortodoxos no tienen ninguna participación en este crimen, por lo menos no colectivamente.

Esta colección de caricaturas que sigue es un asomo al mundo de unos judíos moralmente ilustrados y con el que ellos se sienten incómodos. Retrata también lo que parece ser la noción judía de antisemitismo. Con claridad, tres temas principales se siguen repitiendo.

1.El "Poder Judío"
2.La "Narrativa Sionista Oficial del Holocausto"
3.El "Libelo de la Sangre"

Yo presentaría una colección de mis caricaturas favoritas en este orden.


1. Poder judío

Aparentemente, más de un caricaturista halló una manera de ridiculizar lo que ellos ven como un intento judío de poseer el mundo, la forma de operar de sus medios de comunicación, de poner en funcionamiento los EE.UU. y de buscar cualquier medio de poder y de control, desechando cualquier posible conducta moral.

En el trabajo de Jeremy Gerils, es el "Otro" el que achaca a los judíos el intento de poseer el mundo.


En el trabajo de Codor son los judíos disfrazados quienes dirigen lo que parece ser el "Orden Mundial".

La "Bandera Estadounidense" de Alfred Breitman no deja lugar a dudas. Estamos tratando aquí de los "Estados Unidos de Judamérica".


El poético Sherman puede tener algo que decir sobre el verdadero poder que hay detrás de los estadounidenses $$$$$s.


Los Sabios de Sión es un asunto que un antisemita de pro nunca debe saltarse. Esta vez es una oferta que nadie puede rechazar: Únete ahora, circúndate después. Ciertamente un trabajo inteligente de Mike Eighpe (Francia).


Claramente, los caricaturistas no rehuyen ilustrar lo que todos nosotros tenemos prohibido decir. Si lo quieren decir o no es una pregunta difícil de contestar. Sin embargo, se ha publicado más que suficiente sobre la influencia israelí dentro de la administración presidencial estadounidense. Como prueba de que este problema se halla en el discurso de la corriente principal de pensamiento, muy recientemente ha sido publicado un extenso trabajo sobre la influencia del lobby judío en Estados Unidos por dos importantes académicos estadounidenses:

Las caricaturas de abajo fueron hechas por judíos y se publicaron en Israel. Así pues, yo sostendría que ese trabajo artístico podría servir como una visión de la noción de la brutalidad judía y sionista desde una única perspectiva judía interna.

2. La narrativa del Holocausto

Las caricaturas de la narrativa del Holocausto pueden ser divididas en tres categorías principales: las que ridiculizan la noción del sufrimiento judío, las que ridiculizan la narrativa histórica oficial (principalmente las cifras) y las que dibujan las conclusiones morales y asocian los crímenes nazis con la brutalidad israelí actual.

Sufrimiento judío:

La identidad judía se asocia con la capacidad excepcional de disfrutar, por no decir celebrar, los síndromes propios. En términos prácticos, uno puede pensar que los judíos pueden saber mejor que otros cómo capitalizar su sufrimiento colectivo. Se las han arreglado para transformar dolor en riqueza; fueron bastante rápidos en convertir el Holocausto en un asunto industrial.

Sin duda la política judía después de la 2ª Guerra Mundial redujo la agonía judía a un imbatible argumento de positivismo respaldado con muchos números, montañas de zapatos, y montones de lentes y de dientes de oro.

Robin Moore retrata el proceso de las frías tomas de decisión de los presos del campo de concentración.



Jeremy Gerlis, a quien hemos conocido antes, esclarece la noción del post-Holocausto orientado a un orden simbólico judeo-céntrico. Dentro del recientemente formado mundo hebraico, cada percepción y expresión lingüística están orientadas por Auschwitz ¿Quién dice que no hay vida después de Auschwitz?


Números, Números:


Aparentemente, muchos caricaturistas judíos no pueden parar de ridiculizar el sagrado número "seis". Hoy día, cuando algunas naciones de habla alemana están poniendo activamente en práctica leyes contra la negación del Holocausto y los revisionistas históricos están siendo arrestados, es bastante crucial enfatizar que muchos judíos no se toman el numero "seis" [2] ni la narrativa del Holocausto Sionista muy en serio. Como veremos luego, los caricaturistas judíos retratan el Holocausto como una mentira completamente manipulada.

Asaf Luzon de Israel no es diferente. Puede ver que los números no cuadran.


Ilan Touri intenta decirnos que la "narrativa del seis" es básicamente una orquestación cinematográfica judía hollywoodiense.

Aron Katz no es diferente. Él ubica a los judíos en el cubo de la "fingida" gloria estadounidense.


Greg halla una forma muy personal y divertida para expresar sus dudas.


Pasado judío - Presente Palestino:

Algunos caricaturistas no se abstuvieron de dibujar las necesarias conclusiones. Los sionistas transformaron la sangrienta historia judía en una realidad palestina de dolor y miseria.

Arnon Moskoitz y Koren Shadmi bosquejan la imagen de palestinos haciendo cola a la entrada de una oficina del empleo israelí de "apariencia nazi".


Según AF, de Illinois, EE.UU., considerando la actual realidad asesina israelí, Adolfo pudo haber tenido razón.

3. El Libelo de la sangre

Naturalmente, los caricaturistas judíos no podían evitar el muy recurrente asunto del libelo de la sangre. La historia judía europea está condimentada con cuentos esporádicos del libelo de la sangre en el que se culpa a los judíos de hacer Matzas [3] para la Pascua, en las que emplean la sangre de jóvenes cristianos. Ciertamente, no serían muchos los que tomarían semejante argumentación en serio en el siglo XXI, sin embargo, la sed de sangre que aparentan los políticos y la sociedad israelíes, que una vez tras otra vota a criminales de guerra, levanta algunas de las más importantes preocupaciones respecto a la integridad moral del reformado pueblo hebraico. El caricaturista desafía la calidad ética del estado judío y la de sus judíos habitantes.

Leandro Spett no nos deja mucho espacio para la duda. Los palestinos son un ingrediente necesario para las Matzas de Pascua.

Greg Berman está preocupado por si los niños palestinos son Kosher [4].

Verdaderamente una legitima cuestión talmúdica para preguntar a tu rabino local.

Beto Cruz da un paso adelante. Asocia el judaísmo con algunas tendencias claramente asesinas.



Neta Ram sabe cómo fortalecer los llamados lazos judeo-cristianos. Con tan solo un poco de dinero y suerte, toda narrativa puede transformarse a favor de los judíos...


Conclusión

Para seguir la interpretación de Broder en las visiones de los caricaturistas, los judíos son capaces de cualquier cosa. Ponen en marcha el espectáculo, poseen el mundo y son brutales caníbales monstruosos. Como era de esperar, cuando se dieron cuenta de qué iba el concurso, los medios de comunicación israelíes se dieron mucha prisa en ignorar el evento y restarle importancia. Israel está lejos de permitirle al mundo conocer qué es lo que piensan los judíos de sí mismos.

Generalmente la fuerza de una caricatura determinada se debe a un método muy claro de exageración, la Reductio ad absurdum. Ello extiende nuestras nociones y categorías más allá de la imaginación. Incluso, aunque sea duro de admitir para algunos, la realidad moral sionista es abrumadoramente elástica y éste es un caso más que evidente.

Y qué decir si se trata del robo continuo de tierras palestinas, la interminable limpieza étnica del pueblo palestino o la implacable matanza diaria de inocentes civiles palestinos, todos esos espantosos crímenes que son perpetrados por el Estado de Israel en nombre del pueblo judío. Innegablemente, hasta donde al Estado judío le interesa, no se deja ningún espacio para el absurdo. Es más, la ética judía actual va más allá del absurdo; es un desastre total. No es coincidencia que dentro de la crueldad continua hacia el pueblo palestino, se haga una referencia a la plausibilidad del libelo de la sangre o que haya una comparación con los nazis. Las caricaturas sugieren que si toda la judería mundial apoya tales crímenes genocidas contra el pueblo palestino, los judíos son capaces de cualquier cosa.

Está claro que muchos de los caricaturistas judíos nos presentan una imagen muy baja del carácter judío, de la judería mundial, de los intereses judíos y así sucesivamente.

Aunque también es posible que muchos de los caricaturistas estén tomando un punto de vista muy cínico que está lejos de aquello en lo que creen; también es probable que estemos tratando aquí de una excelente manifestación colectiva de auto-desprecio judío.

Considerando la realidad israelí y el apoyo de la judería mundial a esta brutal realidad, semejante reacción colectiva en judíos honrados se ha retrasado mucho tiempo, pero en cualquier caso es más que bienvenida. Al fin y al cabo, es siempre el auto-odio judío orgulloso el que transforma el judaísmo en un mensaje ético.

NOTAS DEL TRADUCTOR:

[1] Sabra. Es un cactus que crece en la región. Se llama así también a los judíos nacidos en Israel, para distinguirlos de los que han llegado inmigrados.

[2]
Seis, en alusión al número de millones de víctimas judías atribuidas al Holocausto.

[3] Matzas, pastas o galletas elaboradas para ser comidas en la festividad de la Pascua hebrea.

[4] Kosher, alimento autorizado por la disciplina judía.


Ver texto original en inglés

Carlos Sanchis y Caty R. son miembros de los colectivos de Rebelión y Tlaxcala, la red de traductores por la diversidad lingüística. Esta traducción es copyleft.


TIERRA DE CANAÁN: 21/06/2006

 
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