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29/05/2017
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Heavy Spirit

El Dalai Lama no estuvo en Wacken


AUTOR:  Jutta DITFURTH

Traducido por  Javier Fdez. Retenaga


Si lo comparamos con la actuación del Dalai Lama en Frankfurt/Main y la histérica agresividad reprimida de sus seguidores, el festival anual de heavy metal en Wacken es un remanso de paz, libertad y emancipación. El Dalai Lama estuvo en Frankfurt/Main con 50.000 personas a sus pies, mientras los famosos mendigaban audiencias privadas. La recaudación ascendió a 1,75 millones de euros, más los donativos y las ventas de merchandising esotérico. “El auténtico humanismo no tiene en Alemania enemigo más peligroso que el espiritualismo...”, escribieron Marx y Engels en 1845, y tenían razón.


Wacken, 2009: 80.000 fans del heavy metal. Foto: ddp


Frankfurt, 2009: 52.500 fans del Dalai Lama. Foto: Manuel Bauer, Agencia Focus

Las afirmaciones del Dalai Lama tienen la precisión de un horóscopo: siempre acierta, al menos siempre que se renuncie al pensamiento crítico. A ello están dispuestos, sin escrúpulos de ningún tipo, decenas de miles de alemanes de clase media. ¿Por qué? Estuve en el Tíbet en 1987. Creyentes pobres de solemnidad, claramente malnutridos, se arrastraban humildemente por el sucio suelo delante de los templos mientras los turistas admiraban las doradas estatuas de los palacios y sus adornos de piedras preciosas. La situación social de los tibetanos les era por completo indiferente. Buscaban sólo su “sanación espiritual”. En un monasterio me encontré docenas de niños tibetanos balanceándose como enfermos mientras leían proverbios en sus pizarras, durante horas, bajo la escasa luz de malolientes lámparas de manteca de yak. Así un día tras otro, un año tras otro. Los monjes lo llamaban “educación”. Una manera de destrozar cerebros.

“¿Qué sucede —pregunté a uno de los monjes dirigentes— si uno de estos niños decide un día que quiere vivir de otra manera, ir quizá a la escuela y estudiar?” Nunca olvidaré su cinismo. Dijo que iban a por los niños más prometedores de las familias tibetanas cuando tenían entre cuatro y cinco años. Una manera de deshacerse de la competencia mundana. Puesto que para la mayoría de los paupérrimos padres era un signo de gran prestigio (¡Karma! ¡Karma!) que uno de sus hijos fuera elegido, si escapaban del monasterio eran repudiados por su familia. El monje, satisfecho de sí, sonrió irónicamente y añadió que además los chicos no tenían ni dinero ni zapatos: “¿Cómo va alguien así a escaparse por las altas montañas del Tíbet, sin alimento y con los pies desnudos, por la nieve?”.

A los seguidores del Dalai Lama, la situación social de los tibetanos no sólo les es indiferente, reclaman incluso “la conservación de la cultura tibetana”. (Tambien lo pide el Linkspartei —Partido de la Izquierda—). ¿En que consistía esta “cultura”? Bajo dominio del Dalai Lama y de sus predecesores el 95% de los tibetanos vivía en servidumbre, tiranizados por la aristocracia y la Iglesia. El Tíbet era una sociedad feudal esclavista. Hasta mediados del siglo XX no hubo ni una pizca de democracia. A los ladrones se les cortaba la mano, a los opositores se les torturaba de formas variadas y había mazmorras en los monasterios, por no hablar del absoluto desprecio por las mujeres. Pero la historia social del Tíbet tampoco les interesa a los fans del Dalai Lama.

Aún hoy en día, en el exilio indio del Dalai Lama se sigue castigando la disidencia y la crítica. Dominan el miedo y el conformismo. A los discípulos alemanes les gustan expresiones como “Su Santidad” o “Su Excelencia”. Algunos de nuestros abuelos pensarían que el kaiser Guillermo II había regresado (¡renacimiento!).

Una rara indiferencia muestran también los creyentes del Dalai Lama frente a la colaboración de éste y su familia con la CIA en (¿desde?) los 50. Poner en cuestión las fronteras occidentales de China sigue estando entre los intereses geoestratégicos de EE UU. Pero desde el punto de vista del derecho internacional, el Tíbet pertenece a China tanto como Baviera a la República Federal Alemana. El Dalai Lama es utilizado para debilitar las fronteras  en una particular “guerra fría”. Pero en vista de la fuerte posición de China frente a los EE UU en la crisis económica mundial, los EE UU deben actuar con un poco más de prudencia. ¿Será quizá por eso que al fin se escucha alguna voz crítica aquí y allá, por ejemplo, en Stern, que como Der Spiegel durante años ha estado rindiendo homenaje al Dalai Lama? Indiferentes son también para los fans alemanes del Dalai Lama sus amistosos contactos, fuera ya de toda duda, mantenidos durante años con nazis (con el suboficial de las SS Heinrich Harrer), con extremistas de derecha (Jörg Haider, Miguel Serrano) y con Shoko Asahara, el líder de la secta Aum, que esparció gas sarín en el metro de Tokio. El Dalai Lama nunca ha repudiado las estrechas relaciones entre Lhasa y la SS-Ahnenerbe de Himmler (expedición nazi al Tíbet en busca de una élite aria).

Es un refinado diplomático y conoce muy bien a sus discípulos de los centros del capitalismo, su ignorancia social y su pasión por la fe ciega. Lo importante es que tengan buenas sensaciones. Lo útil del budismo lamaísta, como en la mayoría de las religiones, es que conceden la absolución a los privilegiados y a sus estructuras de dominación. Que los de arriba sigan estando arriba, y los de abajo, abajo. Nada de resistencia ni de liberación social, ni la menor revuelta. Las esperanzas hay que depositarlas en el más allá. Todo es karma, también lucro y éxito. ¡Qué útil es esta ideología en épocas de crisis económica mundial y empobrecimiento de la población!

Antes de que los seguidores del Dalai Lama suelten sus habituales típicas difamaciones (su mantra: toda crítica al Dalai Lama está financiada por el gobierno chino), una cosa más: se puede criticar al Dalai Lama, a su Iglesia y a sus seguidores a la vez que la inhumana dictadura del gobierno chino, la cual, por lo demás, también padecen otros chinos.



Fuente: Verlagsgruppe Droemer Knaur - Der Dalai Lama war nicht in Wacken

Artículo original publicado el 5 de agosto de 2009

Sobre la autora

Javier Fdez. Retenaga es miembro de Rebelión  y Tlaxcala, la red de traductores por la diversidad lingüística. Esta traducción se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar a la autora, al traductor  y la fuente.

URL de este artículo en Tlaxcala:
http://www.tlaxcala.es/pp.asp?reference=8305&lg=es

   


LIMPIAMENINGES: 09/08/2009

 
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