En las zonas rurales y tribales del este de la India hay manifestantes que luchan frente a frente con Arcelor Mittal, gigante de la industria minera, con la siguiente consigna: “Tal vez tengamos que entregar la vida, pero no cederemos ni un milímetro de nuestra tierra ancestral. Los bosques, los ríos y la tierra nos pertenecen. No queremos fábricas, ni de acero ni de hierro. ¡Fuera Arcelor Mittal!”
Arcelor Mittal se autodenomina “la acerera número uno del mundo” y en 2006 registró ingresos por $88.600 millones. Arcelor Mittal opera en más de 60 países y, según su sitio web, “marcó la consolidación de la industria mundial del acero y hoy por hoy constituye la única acerera de alcance realmente mundial”.
Aquí, en los ricos estados minerales de Jharkhand y Orissa, es que Arcelor Mittal se propone invertir $201.000 millones a fin de establecer su “presencia en la India” con dos plantas capaces de producir 12 millones de toneladas de acero al año cada una. Sin embargo, la empresa familiar primero necesita adquirir las tierras que constituyen el legado ancestral de miles de indios pobres.
Al frente del movimiento de Jharkhand se encuentra la vehemente activista tribal Dayamani Barla, quien empuña la bandera de Adivasi Moolvaasi Asthitva Raksha Manch (AMARM, Foro para la Protección de la Existencia de Pueblos Tribales y Originarios). Dayamani Barla ha llevado la causa de su pueblo de las aldeas rurales de la India a los centros de poder en Europa (ver inserción lateral).
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La activista

La trayectoria de Dayamani Barla es legendaria. Empezó como trabajadora doméstica en Ranchi, lavando platos. En su época de estudiante pasaba las noches en la estación de tren de su pueblo, donde podía aprovechar el alumbrado de la plataforma para prepararse hasta obtener una maestría en comercio. Se desempeñó como periodista tribal y se dedicó a registrar la opresión y la lucha de su pueblo, labor que mereció el Premio P. Sainath al Periodismo Rural en Medios Alternativos en el año 2000.
Esta robusta mujer de 47 años desafía a un gigante de la industria acerera y es líder de un movimiento que nace en los patios traseros del campo del distrito indio de Gumla y se extiende hasta Berlín y el Foro Social Europeo.
El pasado octubre Barla pronunció un discurso durante un congreso auspiciado por Adivasi-Koordination en Alemania (AKD), organización dedicada a los derechos humanos y vinculada a problemáticas de la población originaria en la India.
Además, durante un taller de cinco días celebrado en el marco del Foro Social Europeo en Malmo en septiembre pasado, habló sobre los derechos a la vida y la cosmovisión indígenas, y sobre los pueblos originarios y la justicia ambiental planetaria.
En 2004 ganó la Beca de la Fundación Nacional para la India y en 2008 recibió el Premio Chingaari que reconoce la labor de las mujeres en contra del delito empresarial en la India por su liderazgo en la lucha contra Arcelor Mittal.
Su trabajo no solo ha merecido premios, también le ha ganado amenazas de muerte y exigencias para que renuncie a su activismo. Sin embargo, como representante de Adivasi Moolvaasi Asthitva Raksha Manch (AMARM), Barla se mantiene firme: “No cederemos ni un milímetro de nuestra tierra al proyecto. El precedente para los pueblos tribales en nombre del desarrollo, en el estado, es más que desalentador. Los antiguos propietarios de las tierras quedaron reducidos a ladrones en sus propias tierras o se vieron obligados a migrar. ¿Cuánto tiempo más seguirán arrebatándoles lo que es suyo y engañándolos?”
Siempre en contacto con su gente y sus raíces, Barla se gana la vida al frente de una tetería, donde se sienta en un banco de madera y bebe té con sus compañeros mientras debaten las próximas estrategias. |
Barla sostiene que la Constitución de la India protege a las tribus anexadas o pueblos adivasi en las zonas afectadas, ya que prohíbe a personas ajenas a las tribus y a entidades privadas transferir o comprar tierras y recursos naturales tribales.
Gumla y Khunti, los dos distritos afectados en Jharkhand, tienen un predominio de tribus Munda, mientras que Keonjhar en Orissa alberga principalmente a tribus Gond, Munda, Dehuri y Saunti.
“En la visión de todas las comunidades tribales, las tierras no son un activo que se puede vender, sino una herencia ancestral”, afirma Barla. “No somos dueños ni señores de las tierras, sino personas comprometidas con su protección y resguardo para futuras generaciones. No vemos los recursos naturales como meros medios para sobrevivir, sino como un símbolo de nuestra identidad, dignidad, autonomía y cultura, símbolos que perduran por generaciones enteras”.
La incólume resistencia de los activistas de AMARM que la empresa ha enfrentado en Jharkhand en los últimos cinco años ha rendido frutos. Este gigante de la industria acerera recientemente decidió conformarse con un nuevo espacio en los sectores Petarwar y Kasmar del distrito Bokaro dentro del estado: “El nuevo terreno se encuentra cerca de la planta acerera de Bokaro, bajo dominio de Steel Authority of India Limited; ya tuvimos un primer diálogo con los aldeanos de la zona y los sentimos receptivos”, comentó Vijay Bhatnagar, director general de Arcelor Mittal en la India y China.
Para los activistas este paso es producto de una serie de manifestaciones y acciones. En octubre, el Foro de Oposición contra Mittal (Mittal Pratirodh Mamch, MPM) organizó una manifestación multitudinaria, repleta de pancartas en contra de Mittal, en el distrito Keonjhar de Orissa. Los activistas clamaron que, además de causar el desplazamiento masivo, el proyecto de Arcelor Mittal destrozaría los bosques, los recursos hídricos y los ecosistemas, poniendo en peligro al medio ambiente y a la economía de subsistencia de una sociedad tribal cuyas raíces se fundamentan en los cultivos agrícolas y la vida del bosque.
“Por ejemplo, Sarna Sthal, nuestro lugar de culto, está conformado por bosquecillos de sasandari, árboles que consideramos sagrados, y el espacio que pretenden tomar en nuestra aldea tiene lápidas colocadas en memoria de los ancestros de nuestro clan. ¿Es posible resarcir o compensar al pueblo de semejante pérdida?”, comenta Barla.
El distrito de Keonjhar es rico en depósitos de mena de hierro y manganeso, y posee 75% de los depósitos de mena de hierro de Orissa. “Se desplazaría a casi 10.000 personas y se les despojaría de grandes áreas de tierras fundamentalmente agrícolas. ¿Acaso la empresa no puede adquirir los páramos del distrito, las zonas sin bosques ni vida agrícola?”, pregunta Prafulla Samantra, activista afiliada a MPM.
Un ejecutivo de la empresa tiene la respuesta: “Se trata de estados muy ricos en reservas minerales, así que la industrialización es indispensable para fomentar el crecimiento y el desarrollo de la zona”, comentó con la condición de permanecer en el anonimato. “Por le contrario, la agricultura aquí tiene poco potencial. La selección de estas zonas en ambos estados para el proyecto se basa en consideraciones técnicas, como la textura del suelo, la disponibilidad de agua y las posibilidades de tener mejores caminos y trenes, factores positivos para la central”.
El ejecutivo dijo que se tomaban en cuenta las necesidades de los aldeanos: “No podemos proceder sin ver a la población local como socia del proyecto en cuanto a la generación de oportunidades de vida y crecimiento gracias al empleo directo e indirecto”. Dijo, además, que la empresa tenía mucho interés en formar y capacitar jóvenes mediante “alianzas con diversos institutos técnicos en el estado” y con la incorporación de las mujeres en diversas actividades financieras, “con grupos de autoayuda. Incluso la población analfabeta que labora en tareas agrícolas puede recibir capacitación como mano de obra no calificada. La idea es impulsar la economía de la región”.
Con las tierras en la mira
Hace tiempo que L.N. Mittal, presidente y director general de Arcelor Mittal, tenía planes de ampliar la producción acerera en su país de origen. En octubre de 2005 Mittal Steel Company N.V. y el gobierno de Jharkhand firmaron un memorando de entendimiento para construir una planta acerera de 12 millones de toneladas por año con una inversión calculada en $9.300 millones. En agosto de 2006 Arcelor compró Mittal Steel tras haber sido su rival clave, y la nueva corporación firmó un memorando de entendimiento similar con Orissa al año siguiente.
Los dos proyectos acereros propuestos se llevarían a cabo en dos fases con capacidad de producción de 6 millones de toneladas cada uno, además de la construcción de una central eléctrica de energía cautiva. Se espera que la primera fase culmine en 48 meses, a partir de la fecha en que haya acuerdo sobre el informe detallado del proyecto; la segunda fase tomará 54 meses e iniciará una vez que la primera fase haya concluido.
El megaproyecto acerero en Jharkhand requerirá 8.856 acres de tierra en los distritos de Gumla y Khunti, y comprende hasta 16 aldeas, según las cifras del Departamento de Industria.
Pero Barla, al igual que la población local, afirma que esas cifras “subestiman la realidad, por decir lo menos. Si de hecho se procede a construir la central, evidentemente se multiplicará la superficie terrestre exigida por el proyecto para alojar la creciente infraestructura, los emplazamientos, etcétera. Y en el proceso seguramente se desplazará a 30 o 40 aldeas, y los pobladores serán despojados de sus tierras, lo que pondrá en peligro al medio ambiente y la fuente de sustento de los pueblos originarios”.
El proyecto de Arcelor Mittal en Orissa implica 7.800 acres, afecta a más de 15 aldeas en el sector Patna del distrito Keonjhar e incluye instalaciones para la fundición de carbón de coque y fabricación de acero, así como trenes de laminación y una central eléctrica de energía cautiva de 750 megavatios. Además, la empresa investigará la factibilidad de construir una central eléctrica en Jharkhand con capacidad de 2.500 megavatios e infraestructura para el suministro de agua y emplazamientos urbanos.
El gobierno central aprobó la solicitud de Arcelor Mittal para arrendar 202 hectáreas de las minas de mena de Karampada Iron, cuyas reservas suman 65 millones de toneladas, en la reserva boscosa del distrito oriental Singbhum en Jharkhand. Se trata de depósitos mineralizados y de muy buena calidad.
Hasta ahora, la renuencia de un importante número de campesinos y otros aldeanos de Jharkand y Orissa a vender sus tierras, esenciales para los proyectos, ha causado retrasos que resultan “inaceptables”, según declaraciones de L.N. Mittal para el Financial Times (Londres) en octubre. “Hay que educar a la gente para que apoye la industrialización gradual, incluida la necesidad de construir nuevas acereras en tierras agrícolas. Si no podemos avanzar en estos dos lugares tendremos que abandonar la idea de iniciar los proyectos de la zona y buscar otros lugares de la India donde podamos consolidar nuestra expansión”, añadió.
Un día después de semejante amenaza el magnate del acero suavizó su postura desde su oficina en Nueva Delhi: “Arcelor Mittal no planea renunciar a sus proyectos en la India. Se trata de un país importante en cuanto al crecimiento de la demanda de acero y es clave para los planes estratégicos de largo plazo de Arcelor Mittal. La empresa sigue trabajando en sus dos proyectos en zonas rurales en Jharkhand y Orissa. Sin embargo, en caso de que la compra de tierras siga dificultándose, empezaremos a buscar otros terrenos en la India”.
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Legitimación de la causa
La oposición popular a los planes de Arcelor Mittal se fundamenta en el Quinto Anexo del Artículo 244 de la Constitución India. Promulgado en 1959, dicho Anexo garantiza a los pueblos originarios el derecho de administrar y controlar sus tierras en los siguientes estados: Andhra Pradesh, Jharkhand, Gujarat, Himachal Pradesh, Maharashtra, Madhya Pradesh, Chattisgarh, Orissa y Rajasthan.
Los derechos de los pueblos originarios se fortalecieron gracias a la aprobación de la Ley de Ampliación Panchayats a Áreas Anexadas (PESA) en 1996. Esta ley otorgó a las comunidades tribales tradicionales el control de sus recursos naturales locales, reconoció el derecho consuetudinario, las prácticas religiosas y de gestión tradicional de los recursos comunitarios, y otorgó facultades de amplio alcance a las asambleas de las aldeas (Gaon Sabhas).
En 1997 la histórica sentencia Samata de la Suprema Corte confirmó la causa a favor de la propiedad tribal de las tierras nativas. Samata, una ONG que labora en las áreas anexadas de Andhra Pradesh, había entablado una demanda contra el gobierno estatal por arrendar tierras tribales a mineras privadas en las áreas anexadas. En julio de 1997 la Petición Especial de Licencia (SLP), presentada ante la Suprema Corte, produjo una sentencia sin precedente en la que se declara que el gobierno también es una “persona” y que los acuerdos para arrendar las tierras a mineras privadas en las áreas anexadas quedaban anulados.
Estas garantías son extensiones de la Ley de Tenencia Chhotnagpur (CNTA) de 1908, promulgada por los ingleses en Jharkhand, donde predominan las tribus Munda. Esta ley reconoce los derechos tradicionales sobre la tierra, los bosques y las masas de agua, y otorga un estatus especial y el derecho de tenencia a las aldeas. La Sección 46 de la CNTA estipula claramente que las tierras con recursos naturales y las tierras de las aldeas son de propiedad comunitaria y no pueden ser tocadas sin el consentimiento de las Gaon Sabhas. Conforme a dicha ley, ninguna persona ajena a las tribus o extranjera puede comprar tierras de propiedad tribal en la región. |
En declaraciones para una agencia india de noticias Naveen Patnail, ministro principal de Orissa, se refirió a la advertencia de Mittal como algo inesperado: “La empresa no me ha dado ese tipo de información. Creo que está en marcha la adquisición de tierras para el proyecto de esa empresa. Hemos hecho nuestro mejor esfuerzo por facilitar el proyecto y queremos resolver el asunto de la tierra de manera tranquila y conforme a las peticiones de ambas partes, con los aldeanos”.
El Dr. A.M.R. Dalwai, secretario del gobierno de Orissa, señaló que si bien hasta ahora no se ha asignado ninguna tierra a la empresa, el proceso ya está en marcha. Representantes de la empresa se han estado reuniendo con las asambleas locales (Gaon Sabhas) de ocho aldeas, y pronto lo harán con las siete restantes. La misión de estas asambleas, por ley, es resguardar y preservar las tradiciones y costumbres de los pueblos, su identidad cultural, sus recursos comunitarios y las modalidades tradicionales de resolución de controversias.
La reacción de los funcionarios de Jharkhand fue distinta. El gobernador K. Sankaranarayanan se pronunció en favor del diálogo entre la empresa y los aldeanos quienes, enfatizó, “son dueños de la tierra, así que deben estar de acuerdo en cederla antes que pase otra cosa. Si la empresa decide mudarse, ¿yo qué puedo hacer? El estado no va a perder, otros están listos para intervenir”.
Sin embargo, recientemente el director general Vijay Bhatnagar, acompañado de Sudhir Maheshwari, miembro del Consejo de Administración de la empresa, y de M.P. Singh, vicepresidente, se reunió con el nuevo gobierno de Jharkhand y su máximo representante, el ministro principal Shibu Soren. Según Bhatnagar, “Vinimos a reafirmar nuestro compromiso: estamos decididos a llevar a cabo el proyecto en el estado y para ello requerimos del apoyo del gobierno estatal. El ministro principal ha prometido brindar todo el apoyo al proyecto”.
Mientras tanto, los activistas afiliados a AMARM en Jharkhand combaten el proyecto con uñas y dientes. En octubre, sin amilanarse ante un fuerte chaparrón, miles de hombres y mujeres se reunieron fuera del cuartel distrital de Gumla. Las armas que empuñaban eran sus tradicionales arcos y flechas, y también llevaban escobas, hoces, segadoras de granos y machetes. En sus pancartas y carteles se leía “¡Fuera Mittal!”
Los aldeanos se manifestaron en contra de la venta de 1.025 acres de tierras presuntamente “del gobierno”, por las cuales la empresa pagó a la administración distrital 80% del costo (Rs12,39 millones o $2,8 millones). Los aldeanos exigieron la inmediata abrogación de las escrituras con el argumento de que las tierras incluyen recursos naturales de propiedad comunal, como ríos, arroyos, bosques y colinas que atraviesan diez poblados del distrito.
A pesar del negro panorama, la población local mantiene la esperanza de retener sus tierras ancestrales. En palabras de Rahul Sharma, al frente de la administración de Gumla, “No olvidemos las protestas de los aldeanos: el tema sigue pendiente ante el comisionado regional y hasta ahora no se han entregado tierras a la empresa”.
Fuente: Protesters in Eastern India Battle Against Mining Giant Arcelor
Artículo original publicado el 2-3-2010
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